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lunes, junio 30, 2014

El día de la amistad entre España y Filipinas

En este día especial, 30 de junio, España y Filipinas conmemoran y renuevan su amistad en un evento llamado el "Día de la Amistad Hispanofilipina". Lo recuerda el día en que el General Emilio Aguinaldo, que era entonces presidente de la República de Malolos, emitió un decreto que exige a los últimos soldados españoles que habían acuartelados durante casi un año en el interior de la Iglesia de Baler ser tratados no como enemigos ni prisioneros de guerra sino como amigos, y que reciban el permiso necesario para su regreso a España.

El ex senador Edgardo Angara, el principal promotor del Día de la Amistad Hispanofilipina y también una hispanista, describió la ocasión como "un día glorioso para ambos países porque el asedio de Baler trajo héroes y victoria para ambas partes". Hoy en día, es el símbolo de la gran amistad entre ambos países.

¿Qué amor no ha vuelto, eh? =)

España y Filipinas por Juan Luna (óleo sobre madera).

¡Feliz Día de la Amistad Hispanofilipina!

miércoles, octubre 26, 2011

La Batalla de Lepanto



LA BATALLA DE LEPANTO (1887) por el gran pintor filipino, Juan Luna y Novicio. Óleo sobre lienzo, 350 x 550 cm. Ahora cuelga en el Palacio del Senado, Madrid, España. Este cuadro representa la victoria española contra los turcos el 7 de octubre de 1571 que tuvo lugar en el extremo norte del Golfo de Patrás que está al oeste de Grecia.

miércoles, agosto 12, 2009

Revista Filipina (Tomo VIII N° 3 Invierno 2004-2005)


REVISTA FILIPINA (ISSN 1496-4538)

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Una Revista Trimestral de Lengua y Literatura Hispanofilipina
Tomo VIII N° 3 Invierno 2004/05
Director: Edmundo Farolán
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ENSAYISTAS HISPANOFILIPINOS

En los últimos años del s. IX, surgió el movimiento propagandista con una generación de ilustrados filipinos que se fueron a España para pedir reformas políticas para Filipinas. Entre ellos sobresalieron José Rizal, Marcelo del Pilar, y Graciano López Jaena. Presentamos en este número fragmentos de los ensayos que escribieron , en particular, para la revista La Solidaridad publicada en Barcelona entre 1890 a 1895.

JOSÉ RIZAL
Epistolario


(En 1892, Rizal decidió volver a Filipinas desde Europa. Conociendo a Rizal, que quería tomar riesgos, este paso fue muy peligroso por parte de él. Ya se publicó su Fili, su segunda novela, donde el caracter central advocaba la revolución contra los colonizadores. Ciertamente, Rizal sabía que iba a ser arrestado y sentenciado a la muerte por sedición. En este epistolario que escribió en Hong Kong el 20 de junio de 1892 (Epistolario IV, 346-347), Rizal explica las razones por las cuales se motivó a hacer esta peligrosa decisión.)

A los filipinos


El paso que he dado ó que voy a dar es muy ariesgado, sin duda, y no necesito decir que lo he meditado mucho. Sé que casi todos están opuestos; pero sé también que casi ninguno sabe lo que pasa en mi corazón. Yo no puedo vivir sabiendo que muchos sufren injustas persecusiones por mi causa; yo no puedo vivir viendo a mis hermanos y a sus numerosas familias perseguidos como criminales; prefiero arrostrar la muerte, y doy gustoso la vida por librar á tantos inocentes de tan injusta persecución. Yo sé que por ahora, el porvenir de mi patria gravita en parte sobre mí; que, muerto yo, muchos triunfarán, y que, por consiguiente, muchos anhelarán mi perdición. Pero, ¿qué hacer? Tengo mis deberes de conciencia ante todo, tengo mis obligaciones con las familias que sufren, con mis ancianos padres, cuyos suspiros me llegan al corazón; sé que yo solo, aun con mi muerte, puedo hacerles felices, devolviéndoles á su patria y á la tranquilidad de su hogar. Yo no tengo más que á mis padres; pero mi patria tiene muchos hijos aún que me pueden sustituir y me sustituyen ya con ventaja.

Quiero, además, hacer ver á los que nos nieguen el patriotismo, que nosotros sabemos morir por nuestro deber y por nuestras convicciones. ¿Qué importa la muerte, si se muere por lo que se ama, por la patria y por los seres que se adora?

Si yo supiera que era el único de apoyo de la política de Filipinas, y si estuviese convencido de que mis paisanos iban á utlizar mis servicios, acaso dudara de dar este paso; pero hay otros aún que me pueden sustituir, que me sustituyen ya con ventaja; más todavía: hay quienes acaso me hallan de sobra, y mis servicios no se han de utlizar, puesto que me reducen á la inacción.

He amado siempre á mi pobre patria y estoy seguro de que la amaré hasta el último momento, si acaso los hombres me son injustos; y mi porvenir, mi vida, mis alegrías, todo lo he sacrificado por amor á ella. Sea cualquiera mi suerte, moriré bendeciéndola y deseándole la aurora de su redención.


MARCELO H. DEL PILAR
La soberanía monacal


(En 1888, del Pilar publicó Diariong Tagalog en el que denunciaba los abusos y malas prácticas en las iglesias. Temió ser detenido por estos manifiestos contra los religiosos, y para evitarlo, emigró a España y allá publicó folletos en los que proponía reformas en la administración pública de Filipinas, atacando al mismo tiempo a las corporaciones religiosas. Se hizo cargo de La Solidaridad, un quincenario fundado por Graciano López Jaena en Barcelona, por cinco años, hasta 1895. Por falta de fondos,se tuvo que suspender su publicación. El siguiente fue uno de los artículos"anti-religiosos" que apareció en uno de los números de este quincenario:)


Tres siglos hace que la sangre de Legazpi y Sikatuna fue mezclada en una copa que ambos apuraron en señal de amistad, solemnizándose así el juramento de fundir en un sólo ideal las aspiraciones de España y Filipinas. Sin embargo, el tiempo ha transcurrido sin consolidar dicha fusión; y sí, sólo se ha fortificado el predominio de los conventos que convirtieron las islas en colonia de explotación monacal.

Nadie desconoce la historia de las rebeliones del fraile contra las primeras autoridades políticas y religiosas del archipiélago. Nadie desconoce tampoco la muerte alevosa de los unos, a coacción ejercida en los otros y las amarguras de todos aquellos que en el gobierno del país osaron sobreponer a los conventos los intereses de la patria ó de la religión católica.

La impunidad de los elementos de la rebeldía produjo la más triste persuasión de que España había abdicado de su soberanía en favor del monaquismo filipino.

Importa por tanto disipar este error. Triste es concebir que el pensamiento de Carlos V y Felipe II, los esfuerzos de Magallanes y Elcano, las penalidades de Villalobos, la prudencia y valor de Legazpi, los sacrificios de Salcedo, Lavezares, Goiti y otros hayan servido de pedestal para el entronizamiento de las comunidades monásticas. Interesante período atraviesa en estos momentos el pueblo filipino; y habiendo manifestado ya su pensamiento repulsivo hacia los frailes, creemos llegada la hora de fijar la atención en las aspiraciones que en su seno palpita.

Su porvenir, por una parte, y por otra, la actitud de China, del Japón, y otras naciones que desde Europa y Asia, tenían fijas sus miradas en el mapa de la Oceanía, ofrecen al pensador graves consideraciones que, acaso, se deban aprovechar con tiempo para prevenir y conjurar futuras dificultades.

La paleta de Luna revivió el recuerdo del Pacto de Sangre entre Legazpi y Sikatuna; y los filipinos no podían mirar sin dolor la poderosa ingerencia del interés monacal que, impidiendo toda corriente de paternidad entre España y Filipinas, dificultaba la fusión de intereses que para uno y otro pueblo simbolizaba el solemne juramento.

Como Filipinas, España aspira, sin embargo, a esta identificación; en los mares de China, allí lejos de los arsenales de Europa, el aislamiento peninsular sólo fomentaría el desenvolvimiento de las aspiraciones extranjeras que rodean el archipiélago filipino.

Pruebas tenemos de que en las angustias coloniales de España, el pueblo filipino se hizo siempre solidario de las glorias e infortunios de su madre patria.

A raíz del pacto de sangre, no vaciló en derramar la suya por derrotar a Limahong; consumó grandes sacrificios por sofocar el alzamiento de los chinos; expuso su pecho a las balas inglesas por la bandera española; dio sus recursos para conjurar el peligro de las Carolinas, y en los actuales momentos de la historia filipina, no escatima su vida por defender el mismo pabellón en los campos de Joló.

Pero ante tantas pruebas de lealtad, el fraile impone al gobierno su preponderancia, y la impone con el pretexto de conjurar la traición del pueblo filipino.

El país va compendiendo la injuriosa significación de la preponderancia monacal; y lamentando la ceguedad del gobierno, deplora el sacrificio que hace de sus intereses para pagar un elemento destinado a calumniar y envenenar su sentimiento nacional, conquistando para Filipinas el desamor a España.

El pensamiento de repulsión que para tan pernicioso elemento se agita en Filipinas, tiene su justificación en la actitud de España, de Francia, y de todas las naciones que expulsaron de su seno a los frailes en defensa de su tranquilidad y progreso.

Si la madre patria no los quería para sí, ¿por qué los querrá para sus hijos?

El monaquismo es cosmopólita, no tiene patria, no es español, y sostener su prepondrancia a costa del elemento popular, sería exponer a muy dura prueba el sufrimiento del pueblo filipino....


GRACIANO LÓPEZ-JAENA
En honor de los artistas Luna y Resurrección Hidalgo


(López-Jaena hizo este discurso en honor de los artistas Luna y Resurrección Hidalgo cuando fueron premiados en la Exposición universal de Paris por sus pinturas Spoliarium [Luna] y Las vírgenes cristianas expuestas al populacho [Hidalgo]. En este discurso, compara la pintura de Luna al sufrimiento del pueblo filipino.)


Si en la historia se ha negado civilización a los antiguos pobladores de aquel país, ¿qué extraño, señores, que en ella se consignara también, como un axioma indiscutible esto de que la raza indígena de aquel archipiélago no alcanza el nivel de las facultades intelectuales europeas ni es susceptible de civilización?

¡Qué aberración! Pero el pincel de Luna y la paleta de Resurrección han dado una vez más una prueba irrecusable que la capacidad y el genio no son patrimonio exclusivo de las castas que se titulan superiores y que blasonan de depositarias del poder intelectual, de su desenvolvimiento y de las civilizaciones.

Spoliarium y Las Vírgenes Cristianas Expuestas al Populacho son la expresión de los lamentos y ayes que exhalan los pechos de esta raza sobre cuya vabeza ha pesado largo tiempo el estigma de preocupaciones injustificadas.

Hora es ya, pues, señores, de que pensemos seriamente en el porvenir de aquel tan hermoso cuanto desgraciado suelo, encomendado en las manos menguadas de la intransigencia y gobernado por el poder tiránico de las desigualdades y desafueros.

Permitidme, señores, que os trace en breves palabras el estado actual de aquel país, en su vida política y social.

¡Ay!...este suspiro que de mis labios brota espontáneamente, os da a conocer lo lamentable de su situación. Figuraos un pueblo devorado por el nepotismo y las concupiscencias de la burocracia; ahogado por los desaciertos de la política autocrática semi-absoluta, y atropellado por los desafueros de la teocracia intolerante, prostituida y liberticida que mantiene con más afán que nunca, la división de razas, contraviniendo de esta suerte al generoso aliento de la madre España, cuyas leyes para con sus colonias saturadas eran siempre del espíritu unificador.

He ahí, pues, condensada en pocas palabras, la situación política del pueblo filipino.

Por esos, señores, al contemplar el cuadro de Luna, por encima de esas formas de lo terrible, por encima de esas formas de lo terrible, por encima de ese conjunto de horrores que me presenta a la vista una escena de barbarie, siento un algo más allá que me conmueve, ese algo que se pierde en la mente del artista y que el pincel carece de fuerza para transmitirlo al lienzo.

Para mí, señores, nada temáis que con el aliento de mi tosca palabra empañe el magnífico cuadro de Luna; para mí, repito, si hay algo grandioso, sublime, en el Spoliarium, es que al través de esos coloridos estampados en la tela, flota la imagen viva del pueblo filipino gimiendo sus desventuras. Porque, señores, Filipinas no es más que un Spoliarium verdad, con todos sus horrores. Allí yacen en todas partes despojos; la dignidad humana allí escarnecida; los derechos del hombre hechos girones, la igualdad masa informe, y la libertad, pavesa, ceniza y humo.

Si es verdad, pues, señores, que las colonias tienen derecha a la vida, velemos por el bien de aquellos pueblos; llevemos algo del derecho moderno, algo de la libertad a aquellas hermosas regiones, que aunque no son del continente ibero, son una porción de tierra española.

Es preciso tener en cuenta que hoy, en este siglo del progreso, no se domina a los pueblos invocando a Dios en los labios y con el fuego de la Inquisición en la mano, sino que se gobiernan en nombre de la razón, en nombre del derecho, en nombre de la libertad.

Como decía ha poco el Sr. Rizal, en su elocuentísimo brindís: ¿Qué hace un pedazo de tela roja y amarilla, allí donde no brota un sentimiento, unidad de pensamiento, y concordancia de opiniones? Y a esto añado yo: ¿Qué hace gobernar en nombre del fanatismo, si al fin y al cabo, se derrumba todo ello por las corrientes civilizadoras extranjeras?

Urge, pues, llevar a nuestras provincias ultramarinas todas las conquistas, todos los adelantados de la política moderna, y como decía Sr. Labra otro día en el Congreso: "No llevando allí enmiendas ni reformas superficiales, sino implantando los principios de la moderna cultura y libertad..."

sábado, diciembre 01, 2007

Hechos Sorprendentes Sobre Andrés Bonifacio

Ayer fue celebrado el Día de Bonifacio (Bonifacio Day -- ¡doble salario!), y aquí reimprimo el artículo de ayer enviado por Sr. Guillermo Gómez Rivera al Círculo Hispano-Filipino relacionado con la celebración de la dicha celebración...

BONIFACIO, NIETO DE UN ESPAÑOL Y ASESINADO POR MANDATO DE LOS WASP USENSES MEDIANTE LA MASONERÍA QUE INFLUÍA EN EMILIO AGUINALDO

Los neo-colonizadores WASP (White Anglo-Saxon Protestants) usenses, y sus ciegos secuaces, son artistas de la disinformación y la tergiversación de la historia. Reinventan hasta a nuestros prohombres para justificar la "liberación" supuestamente que dichos WASP usenses nos lograron hacer de los "malvados españoles y su colonialismo retrasado".

El articulito en inglés que habla de Andrés Bonifacio, como es de esperar de un filipino hecho ignorante y entorpecido por el inglés que se le obligó de desde niño en nuestras esculas neocolonialistas, omite muchas circunstancias y datos sobre la persona y la obra de Andrés Bonifacio. He aqui algunas que son fundamentales:

1. Andrés Bonifacio NO ERA de Tondo, el arrabal "proletario" y "de plebeyos" (plebian)segú n los escritores marxistas que tenemos cuyo fin es presentarle a dicho Andrés Bonifacio como "proletario comunista".

2. Andrés Bonifacio estudió en la escuela parroquial del RICO arrabal de Binondo de donde es oriundo.

3. Andrés Bonifacio no era INDIO PURO, pues era CRIOLLO de españoles puesto que su abuelo materno era español peninsular, apellidado González.

4. Andrés Bonifacio NO ERA PLEBEYO. Era un ILUSTRADO que tenía lo suficiente como para hacerse Masón. La masonería prefiere admitir a gente con algún dinero y talento.

5. Una compañía inglesa le empleó de bodeguero y ganaba P25 pesos al mes cuando la ganta de arroz se compraba por un céntimo de un peso de aquel tiempo. La equivalencia de su sueldo hoy día sería cien mil pesos. Si fuese plebeyo como los plebeyos de su tiempo, no creemos que una empresa inglesa le hubiese empleado ya que su puesto de bodeguera tenía que hacer cuentas sobre lo almanezado.

6. Su revolución era de carácter sectario porque como Masón odiaba profundamente a los frailes españoles.

7. Es mentira que Andrés Bonifacio no sabía nada de idioma español. Pues lo hablaba, tal como una hermana suya que le sobrevivió en los años 20 o 30 asi lo declaró. Además leyó libros en español y hasta tradujo unos versos de Rizal al tagalo.

8. Los que lo mandaron asesinar eran los espías WASP usenses que ya estaban en Filipinas desde 1881 tal como lo sugiere Dean C. Worcester, luego vicegobernador general usense en Filipinas, en su declaración jurada ante un tribunal con juez usense en 1908.

9. La viuda de Juan Luna, Soledad Vital, en una carta suyo en los años 50, señala que los verdaderos asesinos de Andrés Bonifacio eran los WASP usenses que, mediante la logia que tenían con los del Katipunan, efectuaron ese asesinato con el Presidente Emilio Aguinaldo, otro Masón del grado 33, sin poder objetar ya que para encubrir a los verdaderos autores de dicho asesinato, como el asesinato del Gral. Antonio Luna en Cabanatuan, Tarlac, los historiadores en inglés echan la culpa al mencionado Presidente Aguinaldo que como Masón, alparecer, tiene que obedecer, a los mandamases WASP usenses de su secta. Por eso será que, poco antes de morir, el Presidente Aguinaldo también se retracto de la Masonería oyendo misa y recibiendo la comunión antes de su muerte.

10. No negamos que Andrés Bonifacio quería la libertad de Filipinas y los invasoresWASP usenses bien sabían que si viviera más tiempo estaría, como Macario Sácay, el que subió de Presidente de la Primera República Filipina tras la rendición del Presidente Aguinaldo y el Gral. Malvar, en contra de los invasores WASP usenses. Estos invasores se aseguraron que Andrés bonifacio y el Gral. Antonio Luna muriesen antes de su llegada y nates de que propusieren el Tratado de Paris a la ya derrotada España para tener algún documento con que decirles a los filipinos de aquel tiempo que el territorio suyo ya se lo habían "comprado" de los españoles. Este es un timo que los filipinos de habla inglesa, idiotizados por muchos "spelling drills" no entienden hasta ahora.

En breve, el Andrés Bonifacio que nos presentan es una caricatura del original y todo por esa manía, o estrategia, de ocultar la mano negra del neocolonialismo WASP usense por estas latitudes.

Hay mucha gente usense que es muy buena y muy honrada, pero estas verdades deben de ponerse al día sin la menor manipulación.

Guillermo Gómez Rivera