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viernes, septiembre 30, 2011

Con Címbalos de Caña

Por fin, ¡ya ha salido a la luz el nuevo libro del muy destacado y famoso Señor Guillermo Gómez y Rivera! CON CÍMBALOS DE CAÑA es el título de este libro publicado por Colección Oriente de Ediciones Moreno Mejías. Esta editorial publica a autores y autoras filipinas que escriben en castellano.

Cubierta posterior y portada del nuevo libro del Sr. Gómez.

Abajo es la descripción del libro en el sitio web Ediciones Moreno Mejías.

El poemario CON CÍMBALOS DE CAÑA, dividido en tres secciones, recoge textos poéticos compuestos a lo largo de cuarenta años por Guillermo Gómez Rivera, el primer miembro, por antigüedad, de la Academia Filipina de la Lengua Española.

Con címbalos de caña es una colección original que está llamada a convertirse en una obra referencial de la poesía filipina, siguiendo la tradición de los grandes poemarios clásicos. Uno de los principales elementos que caracterizan la estética gomezriveriana es la apología y el panegírico, tradición poética particularmente filipina que tiene su origen en la loa dieciochesca y las alabanzas de bienvenida al Gobernador General. De este modo Gómez Rivera es el único autor vivo filipino (junto a Hilario Ziálcita Legarda) que hereda la estética clásica de las letras españolas en Filipinas, la poesía apologética y la métrica regular. Con gallardía, Gómez Rivera ha emprendido en estos últimos años una labor decidida por la creación literaria original.


Se puede comprar CON CÍMBALOS DE CAÑA por hacer clic aquí. Es 15.00 € namás.

Verdaderamente, la Literatura Filipina seguirá existiendo. Y cuando digo "literatura filipina" me refiero a las obras que están escritas en español.

Verdaderamente, nunca morirá en Filipinas.

¡Felicitaciones, Sr. Gómez! ¡Mi familia y yo estamos muy feliz y orgulloso para usted! ¡Un abrazo caluroso desde La Laguna!

martes, septiembre 27, 2011

Reunión de la Asociación Cultural Galeón de Manila y el documental sobre el español en Filipinas



La Asociación Cultural Galeón de Manila (ACGM) es una organización sin fin de lucro dedicada al estudio, divulgación, y promoción de la cultura y lengua españolas en Filipinas, así como de la historia común hispano-filipina. El domingo pasado, ACGM reunió a un grupo de prominentes filipinos hispanohablantes en el edificio histórico de Casino Español en Ermita, Manila para preparar un documental sobre el idioma español en Filipinas. El fin primordial consiste en conservar un documento audiovisual sobre el español filipino.

A través de un pre-acuerdo que ACGM tuvo con Televisión Española, este documental será emitido por la Segunda Cadena, así como por el Canal Internacional de dicha emisora, de modo que serán muchos los televidentes que tengan ocasión de conocer la vinculación histórica entre Madre España y su hija Filipinas.

Publico aquí la descripción del Sr. Guillermo Gómez y Rivera, presidente honorario de la ACGM, de este acontecimiento histórico.

¡Viva la lengua española en Filipinas!

REUNIÓN DE LA ASOCIACIÓN CULTURAL GALEÓN DE MANILA Y EL DOCUMENTAL SOBRE EL ESPAÑOL EN FILIPINAS
por Sr. Don Guillermo Gómez Rivera
Presidente Honorario, ACGM, Inc.








En algo como cuarenta y ocho horas se pudo reunir en el Salón El Cid del Casino Español de Manila más de una veintena de filipinos de habla española. Era domingo, 25 de septiembre de 2011, y en una Metro Manila casi siempre atascada en un largo paro de la círculación de vehículos de toda clase, se esperaba la llegada de muy pocos invitados.

Pero no. La concurrencia fue nutrida y representaba a casi todas las capas sociales, y económicas, de la actual sociedad de Metro Manila, microcosmo de todas las siete mil Islas Filipinas. Y todos eran de habla española. Increíble.

A nadie se le ha ocurrido, desde ya muchos años ha, organizar una reunión de hispanohablantes filipinos porque la preponderante leyenda que a todos embarga es que no existen. Pues a estos filipinos que todavía hablan el castellano están socialmente considerados como miembros de una comunidad ya silenciada y en camino de extinción.

Don Javier Wrana, actual presidente de la ACGM, Inc. (Asociación Cultural Galeón de Manila, Inc. de Madrid, España) presidió el acto con Don Javier Ruescas, secretario y tesorero de esta asociación, y con Don Juan Hernández Hortigüela, anterior presidente y ahora vocal de la misma.

Están los tres filipinólogos en Manila para ver la posibilidad de producir un documental para la Televisión Española (TVE) sobre el idioma español en Filipinas "antes de que se extinga del todo" puesto que el "dialecto, que es el español filipino, es algo que está en vías de extinción" tras haber sido objeto de demonización oficial desde el régimen de los WASP usenses a partir de 1902 que se empeñó en sustituirlo con el idioma inglés como idioma oficial de estas islas y como el único medio de instrucción obligatorio en todas las escuelas públicas y privadas pagadas por contribuyentes filipinos.

En el curso de esa sustitución se ha recurrido, por lo menos dos veces, en sangrientos masacres de filipinos de este habla juntamente con un programa oficial de marginación social y económico.

Pero la puntualidad y el entusiasmo con que esta veintena de hispanohablantes filipinos vino a esta reunión, llamada a plazo muy corto, ha demostrado que el sitiado idioma español filipino, con lo supuestamente poco que le queda de usuarios cuotidianos ante una población nacional que ya rebasa los cien millones, no parece estar dispuesta a rendirse del todo a los caprichos lingüísticos del colonialismo WASP usense perpetrado hasta ahora por lo que se dice es la política de los corrompidos Pinóy en un semigobierno de muy poca justicia y de mucha ocrrupción burocrática.

Presentes estuvieron la maestra y misionera teresiana de larga residencia en Filipinas, Maruxa Pita, el matrimonio Ismael, el Secretario de la Academia Filipina de la Lengua Española, Macario Ofilada Mina; el Segundo Moderador del Círculo Hispano-Filipino en internet, Don José Ramón Perdigón y su señora Jeanette; Maggie de la Riva, famosa actriz de la cínema filipina y artista de flamenco; el joven artista del piano Alejandro Umali; los antiguos profesores de español en la Universidad de Adamson José Mª Bonifacio Escoda, Maurino Cabrido, y Carlos Certeza; la corredora de bienes Charito Nolasco de Araneta, sobrina del académico y poeta de Manila, Luis Nolasco que también fue uno de los señalados precursores de la industría cinemática de estas islas; la dueña y anterior presidente de la Universidad TIP (Technological Institute of the Philippines) Dr. Teresita Uytiepo de Quirino, que también fue maestra de este idioma en su propia universidad; la empresaria Mary Anne Almonte, artista del baile español y sobrina del muy conocido actor del cine y de la televisión filipinos, German Moreno; Doña Milagros "Mitos" García de Santisteban, alta dirigente de la Fundación López relacionada a la Manila Eléctrica (Meralco), la urbanización Rockwell, y las estaciones de televisión filipina ABS-CBN; Chito Barranco, contable y licenciado; José Mario "Pepe" Alas y su señora Yeyette, jóvenes promovedores del idioma española en internet; la estudiante Jameela Pérez, joven bailaora de flamenco de la Universidad de Filipinas donde está cursando la carrera para maestra de español y otras lenguas europeas; el Diputado por el sexto distrito de Metro Manila, el Honorable Don Eduardo Ziácita; el antropólogo y profesor Don Fernado Ziálcita; y varios otros personajes cuyos nombres no se recuerdan por ahora.

Otros personajes filipinos que también son de habla española y que significaron el deseo de colaborar con la producción de este documental son Doña Emma Estrada, Directora de la Fundación Flamenco de Manila; Doña Imelda Romuáldez Vda. Marcos, actual diputada por Ilocos, y anterior primera dama del Preidente Ferdinand Marcos de Filipinas; Doña Gemma Cruz Guerrero de Araneta, actual oficial de turismo para la Ciudad de Manila; Doña Gloria Díaz Aspillera, anterior Srta. Universo de Filipinas; Doña Teresita Tambunting de Liboro, bancaria y aficionada del biale español; Don German Moreno actor de cine; Don Cocoy Laurel, otro famoso actor de Cine; y Doña Aurora Pijuán, anterior ganadora del concurso Miss International.

En la prestigiosa Ciudad de Cebú, donde también vive un elegante Casino Español, han significado colaborar para la realización de este documental Don Quitng Moro y Don Chilin Sala.

Los mencionados oficiales de la ACGM, Inc. han tomado el primer paso, paso muy importante, hacia la realización de este documental para la TVE por la que se va a demostrar que el idioma español sigue articulándose como otro idioma más de estas apartadas siete mil islas filipinas.







































Javier Wrana y Jeanette Perdigón.



Juan Hernández Hortigüela, Maruxa Pita, Guillermo Gómez Rivera, Javier Ruescas, y Jeanette Perdigón.







Con el gran filipinólogo Don José Ramón Perdigón.



Maggie de la Riva y Yeyette Perey de Alas.




Carlos Certeza, Pepe Alas, y Javier Wrana.



Jose Mª Bonifacio Escoda, autor de "Warsaw of Asia: The Rape of Manila"; Juan Hernández Hortigüela, vocal de la ACGM; Jam Pérez, bailaora de flamenco; Javier Ruescas, Secretario y Tesorero de la ACGM; Pepe Alas; Señor Guillermo Gómez Rivera, Presidente Honorario de la AGCM y Premio Zóbel de 1975; Alejandro Umali, artista del piano; Javier Wrana, Presidente de la ACGM, y; un reportero de Philippine Daily Inquirer.


*****

Todas las fotos tomaron por los señores Perdigón y Escoda, y mi mujer Yeyette.

lunes, julio 25, 2011

Academia Filipina de la Lengua Española (Correspondiente de la Real Academia Española)

La Real Acadamia Española (RAE) estableció un sucursal en Filipinas el 25 de julio de 1925. Oficialmente se llama la Academia Filipina de la Lengua Española, pero es más conocido simplemente como la Academia Filipina. Coincidentemente, 25 de julio fue el Día Español, un día muy especial para los filhispánicos nacionalistas de esa época (en realidad, la fecha de la fundación de la Academia Filipina es la fiesta del Apóstol Santiago el Mayor, patrón de España). Pero antes de su establecimiento, ya habían escritores filipinos que fueron elegidos como correspondientes:

1911
Macario Adriático

1918
Fernando Mª Guerrero
Tirso de Irureta Goyena

1919
Claro M. Recto
Manuel Mª Rincón

1923
Ignacio Villamor

Cuando los oficiales de RAE y los correspondientes filipinos se establecieron formalmente la academia eligieron los siguientes ilustres como correspondientes:

1926
Mariano Jesús Cuenco
Pascual B. Asanza
Pedro Sabido
Manuel C. Briones
Rafaél Palma
Manuel Bernabé

1930
Cecilio Apóstol
Jaime C. de Veyra
Teodoro M. Kálaw

1931
Leoncio González Liquete

1933
Norberto N. Romuáldez

1938
Pedro Aunario
Francisco Liongson

1939
Antonio M. Abad
Ramón Escoda (padre de mi amigo, el historiado José Mª Bonifacio Escoda)
Adelina Gurrea
Enrique Magalona (abuelo del filipino músico Francis Magalona)
Antonio M. Molina
Bienvenido de la Paz
Agustín Pérez Lizano
Joaquín Ramírez de Arellano

1940
Jorge C. Bocobo

1941
Arsenio N. Luz
Francisco Varona

1947
Lorenzo Pérez Tuells
Emeterio Barcelón y Barceló
Enrique Fernández Lumba
Evangelina Guerrero de Zacarías
José Lauchengco

1958
José Mª Delgado
José Gutiérrez David
Arsenio Dizon
Miguel Cuenco
Alfonso Félix

1965
Gloria Zóbel de Padilla
Carlos P. Rómulo
Manuel Abella
Fidel A. Reyes
Rafaél S. Ripoll
Alfredo Roa
José G. Villanueva
Francisco Zaragoza
Antonio M. Molina

En el sitio web de RAE está escrito que la Academia Filipina sirve "como un estímulo más a la conservación y expansión del español en aquella región oriental en la que nuestra lengua ha sido un importante vehículo de comunicación y de cultura". Aunque el idioma español dejó de ser una lengua oficial de Filipinas en 1987, la academia sigue siendo considerada como una institución estatal. Ahorita, la junta directiva de la Academia Filipina de la Lengua Española son los siguientes:

Sr. D. José Rodríguez Rodríguez, director honorario.
Sr. D. Salvador B. Málig, vicedirector y tesorero.
Sr. D. Wystan de la Peña Salarda, secretario.
Sr. D. Guillermo Gómez Rivera, bibliotecario y coordinador.

Aquí son los académicos actuales de número por orden de antigüedad:
Sr. D. Guillermo Gómez Rivera
Sr. D. Edmundo Farolán
Sra. D.ª Lourdes Carballo
Rvdo. P. D. Fidel Villarroel, O. P.
Rvdo. P. D. Pedro G. Tejero, O. P.
Sr. D. Ramón A. Pedrosa
Sr. D. José Rodríguez Rodríguez
Rvdo. P. D. Diosdado Talamayan y Aenlle, D. D.
Sr. D. Alejandro Roces (1924-2011)
Sra. D.ª Rosalinda Orosa
Rvdo. P. D. José Arcilla, S. J.
Sra. D.ª María Consuelo Puyat-Reyes
Sr. D. Francisco C. Delgado
Sra. D.ª Gloria Macapagal-Arroyo
Rvdo. P. D. Miguel A. Bernad, S. J.
Sr. D. Benito Legarda
Sr. D. Salvador B. Málig
Sr. D. Alberto G. Rómulo
Sr. D. Wystan de la Peña Salarda
Sr. D. Hilario Ziálcita y Legarda (1913-2011)
Sra. D.ª Lourdes Castrillo de Brillantes
Sr. D. Regino Paular y Pintal
Sr. D. Emmanuel Luis A. Romanillos
Sr. D. José Mª Cariño y Ancheta
Sr. D. Macario M. Ofilada, III
Sr. D. Erwin Thaddeus Bautista Luna
Sr. D. René Ángelo Prado Siñgian
Sr. D. René S. Salvania
Sra. D.ª Trinidad O. Regala
Sra. D.ª Daisy López

Académicos electos.

Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal D. Ricardo Vidal



¡Un feliz aniversario a la Academia Filipina de la Lengua Española! Rezo que esta institución tuviere un papel más activo en traer de vuelta la lengua española en Filipinas como nuestra lengua nacional/oficial.

lunes, abril 18, 2011

Gloriosos Recuerdos: homenaje al Dr. Hilario Ziálcita y Legarda (1913-2011)

Fue enterrado esta mañana el Señor Don Hilario Ziálcita y Legarda: poeta, radiólogo, y académico más antiguo de la Academia Filipina de la Lengua Española. Publico aquí un artículo y un poema dedicado a él por uno de sus amigos queridos, el Señor Guillermo Gómez Rivera.


Izquierda a derecha: el poeta Edwin A. Lozada, Don Hilario Ziálcita y Legarda, Javier Galván (ex-director del Instituto Cervantes de Manila). Foto tomada el 27 de junio de 2002 en el Casino Español en Ermita, Manila.

UN CABALLERO CRISTIANO ADEMÁS DE SENCILLO POETA
Guillermo Gómez y Rivera


Le conocí en los años 60 al Dr. Ziálcita en su clínica de radiología, ubicada en la antigua casa de los Nákpil, en la Calle Barbosa, arrabal de Quiapò, Manila.

Amable, simpático, culto representaba toda la preciosa cultura hispana de Filipinas.

Bien leido, escritor y poeta, además de médico, siempre venía a visitarnos en las oficinas y la biblioteca de la Solidaridad Filipino-Hispana, Inc. al que se hizo socio.

Nos invitó, una vez, a poner un programa de bailes españoles en la sala de la antigua casa de su familia. La que hoy es la casa de Julio Nákpil. Y disfrutó inmensamente de la compañía de nuestros alumnos.

Curó, gratuitamente a uno de nuestros empleados que se quejaba de un quiste en las nalgas. Lo sometió a su radiología y le compró, él mismo las medicinas, que necesitaba.

Y así, a lo largo de los años, siempre nos saludábamos en funciones y reuniones culturales de caracter pro fil-hispano.

Lo que consideraba como una muy buena noticia para la hispanidad fue lo que él denominaba como “la pronta latinización de Estados Unidos”.

El Dr. Hilario Ziálcita y Legarda representaba lo que antes era el Quiapò de los mejores tiempos con sus casas ancestrales, sus calles bonitas, la Calle Barbosa, la Calle de Hidalgo, la Plaza del Carmen y la Iglesia de San Sebastián. Cuando dejó de vivir en Quiapo, este arrabal pareció perder su alma y su poesía.

Un día memorable para fue cuando un antiguo residente de Quiapò, Francisco Arlegui, volvió de España para ver, por última vez, Filipinas. Una de las calles principales de Quiapò es la Calle Arlegui, y Don Francisco estaba muy contento cuando Don Hilario y Don Francisco Zaragoza, otro quiapense, se reunieron con un servidor para dar una vuelta por todas las calles de Quiapò. Era una ocasión feliz por romántica a la vez de nostólgica. Afortunadamente tengo las fotos y algún día las voy a mandar subir al internet para que se vuelva a saborear aquella alegría que los cuatro sentimos en aquellos inolvidables momentos. Allí Don Hilario entre nosotros, contentísimo en señalar cada calle, cada esquina, cada casa con algún bonito reucerdo del pasado y de su juventud.

Ahora, ya llegó el fin. Pero es un fin glorioso porque Don Hilario supo vivir toda una vida de gran cultura, de poesía, que él también escribía, y de una historia filipina que muy pocos entre nosotros todavía conocemos y atesoramos. Hasta pronto mi querido Don Hilario. He aqui unos versos que te dediqué y te las vuelvo a dedicar en este día de tu partida.

GLORIOSOS RECUERDOS

Al recibir la compilación de poesías
Del Dr. Hilario Ziálcita y Legarda
El 12 de octubre, 2003, en Makati
Metro-Manila, ¡tuve que escribir y
Enaltecer la obra del Dr. Ziálcita que
La continúa su hijo,
El Dr. Fernando Ziálcita y Nákpil!


Sus apellidos suenan como claves
que abren calles y casas distinguidas
en el barrio quiapense…
Son las naves
de unas almas que se alzan tendidas
con versos castellanos que, cual aves,
van y vienen en páginas henchidas
de gloriosos recuerdos
que enriquecen;
o de antiguos ideales que ennoblecen.
Esa es la sensación que las poesías,
de este poeta, me dan al aspirarlas.
Tienen, del ayer, dulces melodías
que se desgranan como azules perlas
de un vistoso collar y las visiones
de unos enamorados corazones.
Testimonian el bien que hemos perdido
por desidia, flaquesa y cruel olvido
.

viernes, abril 15, 2011

Don Hilario Ziálcita y Legarda (1913-2011)

Se murió esta mañana (01:45) el erudito Sr. D. Hilario Ziálcita y Legarda a los 97 años de edad. Antes de su muerte, es el más antiguo conocido filipino que habla español. Era médico, poeta, y académico (es miembro de la Academia Filipina de la Lengua Española hasta su muerte). Es el padre del famoso antropólogo cultural Fernando "Butch" Ziálcita.



Para honrar Don Hilario, publico un poema suyo abajo...

CAMPANADAS

Reverberan las campanas
De la iglesia...
Reverberan, reverberan
Por brindar
Al albor de nuevo día
Sus encantos y alegría.
Reverberan, reverberan
Sin cesar...

Resonando los recuerdos
De mi vida...
Resonando, resonando
Por vivir
Los momentos más preciosos
Recordando los dichosos;
Resonando, resonando
Al dormir...

Alejándose los ecos
Que se apagan...
Alejándose, alejando
Sin querer,
Voy soñando, reviviendo
Tu recuerdo no queriendo
No queriendo...
Perecer...

Porque eres inolvidable...

10 de octubre de 1997
Siou City, Iowa


Y usted, Don Hilario, es inolvidable. Camine ya con los ángeles. Vaya con Dios.

*******

Hagan clic aquí por la traducción inglesa del poema Campanas.

Sus restos se encuentran en La Funeraria Paz (cuarto Kamagong) dentro de Manila Memorial Park, Súcat, Ciudad de Parañaque. Habrá una Misa esta noche, 18:00. Habrá otra Misa mañana por la noche (17 de abril) al mismo tiempo, 18:00. La misa final (Missa pro defunctis) será el lunes, 18 de abril, a las 9:00. El entierro seguiré después de la Misa en Manila Memorial Park.

domingo, enero 03, 2010

Al Sagrado Corazón de Jesús (Manuel Bernabé)

AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
HIMNO

Coro:
No más amor que el tuyo,
oh Corazón divino,
el pueblo filipino
te da su corazón.
En templos y en hogares
te invoque nuestra lengua:
Tú reinarás sin mengua,
de Aparri hasta Joló.

Primera estrofa:
Ha tiempo que esperamos
tu imperio en el Oriente;
la fe de Filipinas
es como el sol ardiente,
como la roca firme,
inmensa como el mar.
La iniquidad no puede
ser de estas Islas dueña;
que, izada en nuestros montes
tu celestial enseña,
las puertas del infierno
no prevalecerán.

Segunda estrofa:
Sea el primer vocablo
que aprenda el tierno infante
y el último sollozo
en el mortal instante
tu nombre venerando
más fuerte que el imán.
La esposa enseñe al hombre
a amarte con cariño;
la madre al hijo diga
tus glorias desde niño,
y fórmese en tu espejo
la vida del hogar.

--Manuel Bernabé (Cantos del Trópico, 1929, The San Juan Press, Manila)--


(De izquierda a la derecha) Los aviadores Joaquín Lóriga y Eduardo Gallarza con los poetas Manuel Bernabé y Jesús Balmori: hispanoparlantes, ¡filipinos verdaderos!

Les presento este poema famoso de Manuel Bernabé (1890-1960), el orgullo de mi pueblo natal: Parañaque. El mismo poema fue incluido también en su otra colección de versos, Perfil de Cresta (1957, Carmelo & Bauermann, Inc., Manila).

Además de escribir poesías, Bernabé también era un abogado y académico. De hecho, era el jefe o cabeza del Departamento de Español en la Universidad de Filipinas. Después de ejercer una carrera de abogacía, él se hizo un miembro del Congreso para la Provincia de Rizal (antiguamente Mórong). Como un aficionado grande de las peleas de gallos, extrañamente luchó contra la aprobación de una ley que trató prohibir el dicho deporte. Él sostuvo que las peleas de gallos era la única costumbre filipina existente, ¡jajaja! Y su pasión por gallos es la razón por el título de su libro Perfil de Cresta (cresta es la carnosidad roja sobre la cabeza de gallos).

En 1924 y 1926, ganó el Premio Zóbel. Y en 1930, se hizo un miembro de la Academia Filipina de la Lengua Española. También fue llamado un poeta laureado en español el 1950. Él recibió premios de España debido a sus esfuerzos incansables en la propagación y la conservación de la lengua española: El Yugo y las Flechas en 1940 y el Orden de Isabela la Catolica en 1953.

Este poema suyo, Al Sagrado Corazón de Jesús, fue escrito durante la ocupación estadounidense. Era famoso y fue cantado en muchas iglesias. De este poema viene la frase famosa "de Aparri hasta Joló" en su traducción tagala: Mulâ Aparri hangáng Joló. Fue usado como una parte de las letras del tema musical del famoso programa de variedades Eat Bulaga!

miércoles, julio 29, 2009

Revista Filipina (Tomo IV N° 3 Invierno 2000-2001)



REVISTA FILIPINA (ISSN 1496-4538)
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Una Revista Trimestral de Lengua y Literatura Hispanofilipina
Tomo IV N° 3 Invierno 2001
Director: Edmundo Farolán
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En este número:

La Academia Filipina necesita una nueva acción
por Tony Fernández
Una Mirada Alternativa a la Historia Colonial Filipina (Primera Parte)
por Liz Medina
La Literatura Hispanofilipina del Siglo XX
por Edmundo Farolán
La Destrucción del Cosmos Filipino (4ª Parte)
por Guillermo Gómez Rivera


Una Mirada Alternativa a la Historia Colonial Filipina
por Liz Medina

(Primera Parte)


Los cuatro siguientes capítulos fueron inspirados inicialmente por la lectura de A Short History of the Philippines (Una Breve historia de Filipinas) de Teodoro Agoncillo, y mis estudios sobre la historia chilena en la Universidad Pontífica de Chile.

Agoncillo fue el historiador filipino más importante de la época de posguerra (1946 en adelante). Hoy su obra es el foco de cuestionamiento por generaciones nuevas de mirada más crítica y exigente, que han percibido elementos en la obra de Agoncillo que denotan cierta tendencia a la interpretación ligera y un tratamiento claramente teñido por su formación durante la época filipino-norteamericana.

Siento profundo respeto hacia nuestros historiadores: fue gracias a su trabajo que adquirí la oscura conciencia en mi época estudiantil del carácter dramáticamente trunco de la historia de Filipinas, y en este sentido considero que cumplieron fielmente con lo esencial de su labor.

Sin embargo, cuando al cabo de muchos años de ausencia de Filipinas y ocho años de residencia en Chile, leí el texto de historia filipina que llegó a mis manos por casualidad, se me hizo patente que algo había en la mentalidad de su autor que lo distanciaba de la cultura hispana, del pasado hispanofilipino: su cultura norteamericana, que se manifestaba en la aplicación de imágenes y conceptos culturales al pasado que nada tenían que ver con el mundo desaparecido de aquel archipiélago, colonia española plurisecular.

Que intentaba entender contenidos de una cultura pasada con otra que venía de su futuro. Entonces me di cuenta que aquí había una mezcla de miradas que resultaba en una pérdida, o al menos en un desdibujamiento que no debía ser. Por lo tanto, decidí intentar rescatar la perspectiva hispana, escribiendo un análisis de cómo se podría escribir sobre la época hispanofilipina desde el emplazamiento cultural de quien poseyera experiencia vital, conocimiento histórico y comprensión cultural del mundo hispanoamericano.

Es así que al escribir estos capítulos me propuse realizar el siguiente experimento: leer Agoncillo sin limitarme a recibir sus palabras en actitud pasiva, sino que, más allá de simplemente leerlo, atender a cómo pensaba, a cómo transformaba la distancia entre él y la historia que describía e interpretaba, para identificar dónde se producía una transposición de contenidos culturales indebida porque la ausencia de la imprescindible sensibilidad cultural hacia el mundo contenido en el subtexto del relato no permitía al intérprete acceder a un nivel de entendimiento y exégesis más profundo.

En otras palabras, lo que hice fue hacer un sondeo mental de las múltiples dimensiones que influencian cómo los libros de historia son escritos, dimensiones que constituyen un filtro sutil entre nosotros y el significado de un acontecimiento histórico.

Al detectar la presencia de ciertos elementos que constituyen dicho filtro, podría entonces intentar penetrarlos y conectar con el relato a un nivel más profundo y "menos oficial".

Me proponía un ejercicio que me parecía novedoso y simpático, que era: abordar la historia de Filipinas como si fuera un ente con el cual podía trabar una relación comunicacional. Quería "comunicarme" con la historia sin la intermediación de la época norteamericana y los contenidos que, me daba cuenta, no pudieron sino interponerse entre nosotros, los filipinos del futuro, y nuestro propio pasado pre-estadounidense.

Más que simpática en verdad, la idea me emocionaba. ¿Qué iría a descubrir?

Sin saberlo, intentaba aplicar la mirada hermenéutica al trabajo de Agoncillo para tamizar de su descripción más o menos pulcra del acontecer histórico, lo que a mí me parecía eran contenidos culturales propios de la mentalidad y paisaje de formación de su autor y que, por lo tanto, tenían una gran probabilidad de ser ajenos al auténtico transcurrir del pasado hispanofilipino.

No se trataba de una tergiversación de los hechos históricos, sino de un sutil distanciamiento sicológico y emocional que producía en los estudiantes de historia un registro difuso de vacío y desarraigo interior, creando una condición de debilidad de conciencia histórica, que luego hubo que apuntalar y rellenar forzosamente con otras cosas, porque no puede haber grandes lagunas entre los contenidos de conciencia.

Dichas dimensiones que puedo individualizar son: la formación cultural y generacional del escritor-historiador; la traducción e interpretación que dicha formación impone cuando el historiador consulta fuentes y vuelve a elaborar la información recabada; y los cambios de visión que ocurren en varios momentos o etapas de la transferencia del conocimiento, vale decir: durante el tiempo que transcurre entre la génesis de un acontecimiento histórico y el momento cuando el historiador efectivamente escribe sobre él; después de que sus escritos son leídos por sus alumnos, o sea, la generación receptora; y a medida que nuevos historiadores surjan de las filas de esta última para llevar a cabo a su vez su propia investigación, agregando un nuevo eslabón a la cadena que incluirá su visión generacional.

En el caso particular de la historia filipina, dentro de los últimos cien años el pueblo filipino experimentó un pasaje dramático desde una mentalidad y forma de vida a otra, y nuestros historiadores han debido estudiar y escribir sobre estos dos paisajes culturales –aquel de Hispanofilipinas (que abarcó el tiempo histórico de 377 años) y el de Filipinas norteamericanizado (en tiempo histórico 45 años pero hablando desde la perspectiva cultural, su influencia ha perdurado hasta el presente, entonces se puede afirmar que el período norteamericano ha tenido una extensión de casi cien años, desde 1901 hasta 1999).

Nuestros historiadores no experimentaron el primero y, debido a su formación según el canon educacional norteamericano, carecen de una sólida preparación en el idioma castellano y una formación nula o cuasi nula en historia española y latinoamericana.

Asumir la tarea de escribir y enseñar sobre un proceso histórico (el hispanofilipino) que representa la mayor parte del proceso histórico de un país, sin un conocimiento profundo de su paisaje cultural, uno significativamente distinto al paisaje de formación del historiador, no podía sino resultar en la transmisión de una imagen histórica marcada por la falta de profundidad y difusa sensibilidad cultural.

Sobre todo dado el hecho de que hasta hace poco la historia se concebía como una presentación monolítica, ‘objetiva’ de hechos y sucesos, en que la aplicación de una perspectiva sicológica era considerada irrelevante o prejudicial para un tratamiento rigoroso.

Sin embargo, me parece que la inclusión del punto de vista sicológico y cultural en historias de pueblos colonizados es vital para que las naciones ex colonias puedan comprender su pasado, iluminando los cambios de mentalidad y significados culturales que se originan con la colonización de unos pueblos por otros.

De otro modo, como ha ocurrido en nuestro caso, la narrativa externa, desprovista de matices, de la procesión de colonizadores (‘hoy aquí, mañana no’) que ocuparon nuestro espacio geográfico y relato histórico, o el cuento de ‘libre un minuto y anexo el siguiente’ de nuestro pasaje de la colonización española a la norteamericana, no puede sino crear un estado de enajenación y confusión íntima en los estudiantes de historia filipina. Tal fue mi caso.

Quizás 30 años atrás no había tanta necesidad de un enfoque culturalmente sensible como éste en un mundo donde había mucho menos intercambio de contenidos culturales entre los países, en que las fronteras eran claramente establecidas.

Hoy las fronteras entre las culturas han sido borradas por el transporte moderno, la televisión y las telecomunicaciones; las instituciones, religiones, los sistemas sociales, políticos y religiosos se encuentran en todas partes en crisis; y los problemas que antaño podían ser fácilmente ignorados ya no pueden ser pasado por alto, sobre todo la pobreza mundial y la destrucción del medio ambiente.

Un enfoque global sobre nuestra historia es hoy el más útil para los filipinos, a quienes, a pesar de hallarnos dispersos en todos los países, nos preocupan y de alguna manera seguimos vinculados a los problemas que afronta Filipinas.

Por otro lado, desde la perspectiva de los filipinos que siguen en nuestra tierra, una nueva conciencia de las historias de otros pueblos que si bien están físicamente alejados están emparentados con nosotros por el destino, y el inicio del diálogo con ellos pueden sin duda sugerir nuevas respuestas y originar actitudes distintas frente a los viejos prejuicios, obstáculos y dilemas.

Este enfoque no pretende ser el mismo que suelen aplicar los escritores-historiadores –y es por esto que creo no invadir su campo de especialización sino más bien complementar su trabajo—de énfasis en la investigación pura y la erudición. La información aquí presentada está fácilmente asequible; no he descubierto nuevos datos.

Lo que sí ofrecen estos escritos es otra manera de abordar la información recogida, que creo se diferencia radicalmente del modo en que se acostumbra presentar y abordar la temática histórica.

Estos escritos ofrecen una manera distinta de abordar los datos que han arrojado tales obras, un enfoque que no está fácilmente disponible y que consiste en reflejar sobre la historia desde una sensibilidad literaria, y aplicando al estudio histórico ideas provenientes del campo de la sicología transpersonal, con el objeto de humanizar la historia, llevándola desde el ámbito del conocimiento puro hacia el de la sabiduría humana.

Es un punto de vista que me parece útil en vista de la singularidad de nuestra historia. Somos un pueblo que se formó a lo largo de dos experiencias sucesivas de imposición abrupta y traumática de visiones del mundo y culturas radicalmente diferenciadas sobre una primitiva (en el sentido de "primera"), indígena.

Nuestra segunda transculturación importante sucedió sólo hace 100 años, lo cual en términos de tiempo histórico es como decir que sucedió ayer. Este hecho hace menester una traducción a fin de facilitar le integración de contenidos –en otras palabras, la integración mediante la comprensión profunda—del pasado, que no es otra cosa sino la piedra angular del proceso síquico de nuestro pueblo.

De hecho, el proceso de integración se ha ido dando en nuestro inconsciente colectivo, fuera de nuestra conciencia racional. Sin embargo, se trata de una cuestión complejísima y dejarla al azar equivale a empobrecernos.

Para los filipinos, integrar nuestro pasado constituye una empresa educacional y cultural de considerable peso. La herencia cultural de enajenación y desorientación es hoy un lastre cargado por muchos millones y nuestra conciencia colectiva sufre de una tremenda dispersión de energía y pérdida de visión futura en consecuencia.

Es posible que la labor de integrar el pasado no constituya una función propia de nuestros historiadores, sino de nuestros artistas. Al mismo tiempo, sin embargo, me parece necesario que este asunto sea abordado de manera explícita por los historiadores y escritores filipinos, debe ser estudiado, y traducido en las palabras, en el diálogo, en el debate, siquiera porque de por sí es un tema fascinante.

En América Latina el encuentro entre dos culturas y mentalidades ocurrió hace 500 años y está relegado ya a la memoria antigua, aunque sus consecuencias siguen ejerciendo fuertes presiones sobre sus sociedades de modos tales que sus escritores, poetas, artistas, filósofos y científicos sociales intentan dilucidar y comprender infatigablemente.

En nuestro caso, aquel encuentro está lo suficientemente cerca en el tiempo como para abordarlo y directamente luchar y dialogar con sus aspectos difíciles, para así esclarecer muchas otras luchas en todos los campos del quehacer nacional que nos desafían y aquejan. En todo caso, mal no nos puede hacer.

Esta reflexión sobre la historia llevada a cabo desde una perspectiva literaria-sicológica no pretende ser libre de valores porque ninguna propuesta humana puede escaparse del planteamiento valórico. Cualquier postura que afirme ser libre de valores sigue siendo una propuesta a favor de la ausencia de valores como base del pensamiento.

Considero la ausencia de valores inoperante como fundamento de cualquier actividad humana que sea digna de ser llamada como tal. Este trabajo afirma los valores esencialmente filipinos de la compasión, la coexistencia pacífica y la defensa de la dignidad personal y colectiva.

Dado que nuestra historia ha sido tristemente plagada de crímenes en contra de éstos valores, perpetrados tanto por nuestros conquistadores como por aquellos entre nosotros quienes han replicado el ejemplo del tirano contra sus propios hermanos, ningún trabajo serio de reflexión sobre la historia filipina puede evadir la cuestión de lo que tantas veces el Dr. José Rizal denominó como "la redención moral" de Filipinas.

(Se continuará)


La Academia Filipina Necesita una Nueva Acción
Por Tony P. Fernandez


El hecho es lamentable. Desde el establecimiento de la Academia Filipina en 1924, la que un tiempo defendía y fomentaba la lengua castellana en Filipinas, está hoy en estado de inmovilismo y ya no da fruto, pues a pesar de los esfuerzos de sus eminentes miembros, su noble labor en pro del idioma español, por muy dignos y muy celosos, en particular la promoción del castellano en Filipinas, como dijimos, ya no da fruto y ello a causa de que la lengua española tiene ya tan poca vida y porque el inglés suplantó al español y por la apatía e indiferencia también de algunos hispanistas filipinos que contemplan la lenta agonía de la lengua española ni aportan su cooperación para defender y promover el castellano en Filipinas.

Sí, ya sé que esta opinión mía es dura, pero creo que refleja la realidad. Después del colapso del régimen de Marcos, el gobierno de Corazón Aquino abolió la ley que obligaba a los centros docentes del país de enseñar el castellano y aprobó también su abolición como lengua oficial. Las consecuencias de este desdén oficial al idioma castellano produjo lógicamente la apatía con respecto al idioma español.

La otra causa de esta apatía al idioma español es la indiferencia del actual gobierno filipino de Estrada de hacer algo concreto a través del Departamento de Educación de promover y alentar el estudio de este idioma que beneficiará a miles y miles de estudiantes filipinos quienes están ansiosos de aprenderlo.

Según ciertos observadores, quizás la presente enseñanza opcional del español en los colegios y en las universidades de Filipinas a lo largo de estos años, parece ser no eficaz para promover el castellano.

Como se ha indicado ya, por lo general, el Departamento de Educación sigue recurriendo a la misma práctica de no aumentar la enseñanza del castellano.

Es evidente, pues, que ya nada se puede esperar del gobierno filipino de hacer algo a favor del castellano.

Por otra parte, ya existen muy pocas agrupaciónes e instituciones hispanistas dedicadas a actividades para la promoción del idioma español. De las partes interesadas solo quedan la Academia Filipina, la Corporación Nacional de Profesores Filipinos de Español (CONAPE) Incorporada, y otras instituciones privadas que se dedican a la enseñanza del castellano tales como el Centro Cervantes.

Además, triste es admitirlo, ya no existe una prensa local filipina en castellano, salvo los dos semanarios en español, La Nueva Era y El Nuevo Horizonte. Y en lo relativo a la prensa escrita, las publicaciones inglesas, sobre todo los periódicos, se multiplican cada día a medida que las castellanas van perdiendo abonados y anunciantes y en los quioscos y librerías las revistas y libros importados de los Estados Unidos de América suplantan a los venidos de España y Latino América.

¿Quién vigila, pues, la causa del español? Las medidas en su defensa y promoción son de iniciativa privada, como la fundación del Premio Zobel establecida en 1922 por Don Enrique Zóbel de Ayala y el mencionado Instituto Cervantes de Manila.

Sin embargo, a pesar de esta triste realidad, en Filipinas existe aún la Academia Filipina de la Lengua Española, una institución semejante a la que existe en España y Latino América.

Pero, a causa de no tener recursos económicos, la Academia Filipina trabaja menos, pues sus miembros ya no se dedican a estudiar el lenguaje y a mantenerlo dentro de unos límites. En los últimos años, sus actividades son cada vez menos.

Y lo que es peor, la Academia Filipina ya no publica el Boletín que de hecho en el pasado publicaba los 'Filipinismos' y su inclusión o incorporación a las propuestas de la Comisión Permanente de la Real Academia Española. La Academia Filipina dejó también hoy de participar en la elaboración del Diccionario de la Academia Española cuya tarea, entre otras cosas, es recoger y recuperar el inmenso caudal del léxico del Hemisferio americano y, supongo, de Filipinas, que se estima en unos 120,000 vocablos que son el resultado de los trabajos conjuntos que desarrollan las academias.

En sus 75 años de existencia, la Academia Filipina siempre participaba en seminarios, congresos y proyectos conjuntos con las 21 academias americanas y la Real Academia Española en su tarea de "fijar, limpiar, y dar esplendor" al lenguaje castellano.

Pero, años después, y últimamente, como antes dijimos, cesó la publicación anual del Boletín y por obra y gracia de los tiempos y a medida que avanzaba el inglés, la Academia Filipina tuvo menos actividad. Su vida precaria y lánguida, en las presentes circunstancias, se reflejan hoy en la vida y actividades de la Academia, que dicho sea de paso, es una institución cultural autónoma que no recibe subvención alguna del Estado, y carece de casa propia, pues tiene sus oficinas en la residencia del actual Director.

Es más, creo que no tiene mucho sentido que la Academia Filipina esté formada por personas que son muy respetables, pero que, por su edad u otras causas, dedican poca (si alguna) atención a la institución de la que forman parte. No tiene demasiado sentido que una persona sea académica y no aparezca nunca en las reuniones de la Academia.

Por otro lado, hay que reconocer que la Academia Filipina goza en Filipinas y quizá en todo el mundo (también en España) de un prestigio que, se lo merezca o no, es una riqueza para la lengua en que tal institución actúa.

Por consiguiente, a mi parecer, se necesita una nueva acción por parte de la Academia Filipina para que sea una institución que dedique su afán a estudiar sus objetivos y de cómo ampliar sus funciones para el futuro teniendo en cuenta los bruscos cambios en el sector tecnológico, de la comunicación, la información y la informatica.

Para esto es imprescindible que la Academia Filipina tenga personas verdaderamente académicas que estén disponibles a realizar los objetivos de tan digna institución. Esto es mi parecer.

viernes, febrero 29, 2008

Un Año Bisiesto Tumultuoso

Estas pocas semanas pasadas, Filipinas han estado afrontando una crisis política en la cual el Presidente Gloria Macapagal Arroyo, su marido, y sus cohortes estuvieron implicados en el trato polémico ZTE-NBN (entre Malacañang y la empresa china ZTE).

Esto es quizás la crisis peor alguna vez encontrada por Arroyo. Y las acusaciones contra ella son todos creíbles comparado a las acusaciones lanzadas contra Joseph Estrada hace unos años.

Los sectores innumerables de la sociedad filipina, incluso grupos religiosos, universidades, y (por supuesto) grupos marxistas, han pedido su dimisión. De hecho, ellos sostienen ahora una mitin muy grande en algún sitio en Ciudad Makati.

Las organizaciones grandes han enviado ya declaraciones que exigen su dimisión inmediata.

Sugiero que la Academia Filipina de la Lengua Española haga el mismo.

Y creo que la Academia Filipina dará a las Filipinas un favor si ellos le dan una patada de la organización.

El régimen totalitario de Gloria es más peor --y malo-- que el del Ferdinand Marcos...

¡Tama ná, sobra ná, patalsiquín si Gloria!

¡Hola! ¿Cómo estáis?

¡Hola! ¿Qué tal?

Hace tiempo que no nos vemos, ¿e?

Bueno, no he visitado esta bitácora por un tiempo muy largo. Pido perdón a todos que siempre visitan este websitio. He sido muy ocupado porque regresé al Instituto Cervantes. Acabo de terminar nivel 4 bajo la tutela del estimado Dr. Salvador Málig, un académico de la Academia Filipina de la Lengua Española (correspondiente al Real Academia Española de la Lengua). Nuestra clase empezó el 24 de enero y terminó el 8 de febrero. Estoy en nivel 5 ahora bajo un nuevo profesor joven, Juanjo (no sé su nombre completo) de Madrid, España.

Me cansaba mucho porque el horario no estaba bien. Era de martes a viernes, de 13:00 a 16:00. Termino mi turno de noche a las once de la mañana. Y porque trabajo en Alabang, Muntinlupà, pues, tengo que salir inmediatamente porque el Instituto Cervantes está en Ermita, Manila, más o menos una hora y media de viaje. No quiero ese horario no más.

Quizá Sr. <> Málig ya ha olvidado, pero le conocí por la primera vez cuando estuve en nivel 2 bajo la clase de Mila Vieco (de Cuenca, España) hace dos años antes. Pienso que Mila estuve enferma durante ese tiempo, pues Badj fue un suplente para ella por dos días. Ya fue impresionado a mi español, hasta sugerió que debo solicitar por una aceleración hacia niveles avanzados. Pero le dije que quiero a terminar cada nivel para mejorar mi destreza de español, especialmente a escuchar más mejor y aprender como a hablar espontáneamente. También le dije que yo era un alumno del Sr. Guillermo Gómez Rivera, y fue deleitado a escuchar ello. Fue 2005, cuando el Instituto todavía localizado detrás de College of St. Benilde en Malate, Manila.

Entonces, le conocí otra vez en nivel 4. Como de costumbre, él me oyó mi español, y intentó a persuadirme a matricularme por un nivel que es más avanzado. Pero, una vez más, me negué cortesamente (aparenta que ya él me había olvidado). Para él y mis compañeros de clase, ya debo estar en un nivel avanzado. Para mí, no. No quiero sólo mejorar este idioma, sino quiero perfeccionarlo. Espero.

Mis condiscípulo nio le conocen bien, pues les dije unos pocos hechos sobre del destacado Dr. Salvador <> Málig y Bie:

Es un grand escolar de lenguas, particularmente el español por supuesto. Además de castellano, inglés, y tagalo, sabe también francés y portugués. Durante unos de nuestros juegos de trivia (me he fijado que Badj le encanta las trivias), compartí a ellos que él traducido la novela <> --una obra de Nobelista Camilo José Cela-- a tagalo. Fueron muy sorprendidos.

Ojalá que él sea mi profesor una vez más.