sábado, julio 25, 2009

Revista Filipina (Tomo II N° 1 Verano 1998)



REVISTA FILIPINA
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Una Revista Trimestral de la Literatura Hispanofilipina
Tomo II N° 1 Verano 1998
Director: Edmundo Farolán

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Hemos recibido, en las últimas semanas, varias cartas de nuestros lectores que nos escribieron desde España, Latinoamerica, EE.UU. y aquí en Canadá, dando sus opiniones sobre la literatura hispanofilipina, y el interés y pasión de conocer, en estas humildes páginas del internet, la literatura filipina en español. Apreciamos mucho sus cartas.

En este número, publicamos una "arenga" del académico filipino, Guillermo Gómez Rivera, en un discurso que hizo en defensa del idioma español en Filipinas, dirigido a los académicos de la lengua. También publicamos otro artículo del veterano periodista, Antonio Fernández Pasión: Remembranza de mis días en El Debate; y, para concluir, las anotaciones eruditas de una coleccion de libros raros sobre Filipinas, por Francisco Zaragoza Carrillo, que sirvió como Director de la Academia Filipina en los ochenta.

UN MENSAJE Y UNA ARENGA A TODAS LAS ACADEMIAS DE LA LENGUA
Por Guillermo Gómez Rivera, Academia Filipina de la Lengua

El Excmo. Sr. Director de la Real Academia de la Lengua, Dr. Pedro Lain Entralgo, había propueto en Mayo de 1986, una nueva dimensión activista para esta venerable corporación, cual es, la de defender la dignidad y la pervivencia del idioma español en todas aquellas zonas del planeta donde se encuentre perseguido o en una situación conflictiva.

Esto quiere decir que, además de su trabajo sobre el diccionario y la literatura, la Real Academia Española, con todas sus correspondientes en los países hispánicos reunidas bajo la aAsociación de Academias de la Lengua, tendría que entrar en la dimensión de la lucha por la defensa del mismo idioma español en países como Filipinas donde su enseñanza y carácter oficial han sido y sigue siendo objeto de persecución política, y hasta de ostracismo gubernamental.

Aunque es verdad que el idioma español también padece de prohibiciones y persecuciones en ciertos sectores norteamericanos, donde el idioma se ha envuelto en las predisposiciones racistas y sectarias, su persecución en Filipinas desde 1908 es toda una lección amarga para la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua.

El arma de la defensa, como de represalia, a los gobiernos, y hasta a las sectas desmedidamente exaltadas, es la unidad de todos los pueblos y gobiernos de habla española en una común política de defensa del idioma. Esta política de defensa se tendría que poner en ejecución en todos los foros internacionales, como la ONU y sus afiliadas, y en cuestiones que interesen a los goviernos, como el actual en Manila, que han tomado pasos verdaderamente lesivos en contra del idioma.

El Excmo. Sr. D. Manuel Alvar, en uno de sus artículos, se lamenta de la falta de "refutación" de parte de todas nuestras Academias de la Lengua frente a tantas injurias de esta índole oficialmente colmadas sobre el idioma español y sus hablantes por gobiernos, como el actual de Manila. Además de refutación, se tiene que encauzar una debida y eficaz retaliación para que los que hacen galas de su hispanofobia dejen de pensar que "nada ha de pasar" aunque se pisotee al idioma de la comunidad de países hispánicos, porque así lo quiera hacer un gobierno miserable en su servilismo ante una potencia que tampoco lo respeta.

Por lo tanto, todas las Academias de la Lengua Española, bajo la égida de la Associación de Academias, juntamente con la Academia Real originaria, deberán blandir sus plumas y mover sus influencias dentro del gobierno de sus respectivos países para que la necesitada represalia se lleve a cabo para lección de aquellos que quieran pisotear, con bárbara osadía, los blasones del común lenguaje y las culturas de todos los pueblos hispánicos del mundo!


Remembranza de mis días en El Debate
Por Antonio Fernández Pasíon

Han pasado varios años desde que yo me marché de Filipinas. Y el mundo que yo dejé ha cambiado. Pero me acuerdo aún de mis días de colaboracion en El Debate, el único diario en español en el Asia, allá en los años sesenta. No olvido aquellos tiempos cuando yo era un sencillo aficionado a escribir, pues desde que comencé a trabajar en dicho diario, manifesté mis deseos de ser algún día un periodista.Y era que entonces aún estaba aprendiendo de cómo emborranar "cuartillas". Pasó tiempo y aprendi todo lo que sé de periodismo y de cómo escribir breves reportajes en castellano.

Por fin, gracias a mis compañeros de oficina, mi labor periodístico dio frutos y empecé entonces a escribir de vez en cuando mis lineas cortas en diarios y revistas sobre temas históricos y sobre el Hispanismo. Citar a todos los que me brindaron su amistad e intervinieron en mi formacíon periodística, tanto vivos y los que ya se han ido de este mundo, me haría dificil y necesitará una extensa relacíon.

Sin embargo debo mencionar a algunos como el Sr. Antonio L. Serrano y Rafael Ripoll que fueron mis directores en El Debate; al Sr. Guillermo Gómez de Rivera, que me llevó a colaborar en la revista El Maestro, el órgano de los profesores de español de Filipinas; al Rvdo. Padre Lim Jaramillo, decano del Instituto Cervantes, que me creyó digno de suceder algún día a algunos de los ancianos periodistas de entonces y continuar la labor en pro del Hispanismo. Debo citar también a mi propio padre, (q.e.p.d.) el Sr. Tomás Fernández Lumba que al abrir mis ojos siempre me habló en español para que no perdiera la lengua hispana de sus antepasados. Y, claro está, no olvido a mi tío Enrique Fernández Lumba, abogado y periodista por muchos años en varios diarios y revistas que fue director de la Academia Filipina y decano del Departamento Español de la Universidad de Santo Tomás, y mas tarde editorialista de El Debate, y a quien yo siempre pedía ayuda, siendo él corrector de estilo.Y finalmente, al finado Don Francisco Palisoc que me permitió coloborar en su Nuevo Horizonte que a Dios gracias todavía hoy se publica como semanario.

Como digo, yo siempre me acuerdo de los que intervenían en la publicacíon diaria de El Debate, de aquel periodíco en español que publicaba con entusiasmo .bajo la habil gerencia de Andrés Soriano, Jr., hijo de Don Andrés Soriano, principal accionista en aquel tiempo de la San Miguel Corporation, la gran empresa filipina de cervecería.

Desde 1964 hasta 1968, El Debate salía diaramente a la calle con catorce orgullosas páginas. Pero cesó de publicarse en 1970, si no me equivoco, por falta de apoyo financiero. A mi juicio, otra pluma mas habil que la mía debería relatar la epopeya de El Debate que tuvo muchos años de existencia desde que se fundó en Manila hace mas de 100 años.

La direccíon de El Debate, si mal no recuerdo, estaba en manos de un cuadro de distinguidos redactores como Antonio L. Serrano y Rafael S. Ripoll. No puedo olvidarme de estos dos distinguidos periodistas e inolvidables personajes en la historia del periodismo en castellano. Ambos fueron mis mentores durante mis dias de colaboracíon en este periodíco. Estos dos formidables e indiscutibles adalides del Hispanismo me enseñaron a ser periodista y a quienes yo debo una profunda gratitud. pues, aprendí mucho de ellos. Serrano y Ripoll eran veteranos periodistas con talento e inteligencia que mantuvieron en alto los pendones del periodismo, defendiendo el Hispanismo en aquella bella region tropical.

Mas, al evocar aquella época, la del periodismo español en Manila y en el resto del archipiélago filipino, flotan en mi mente, nombres que a través del tiempo siguen sumergidos en mi honda memoria. Los recuerdo, y lo recordaría siempre, trabajando con aquel pléyade de periodistas de intensidad vital, tales como Bienvenido de la Paz, Enrique Muñoz, mis hermanos Miguel P. Fernández, y Ramón P. Fernández, Rufo Cuadra, Enrique G. Centenera, Martínez Cucullu, Miguel Roxas, Gustavo de la Rosa, Antonio Ma.Cavanna, Asisclo Karag, Mario P. Castañer y otros miembros de la redaccíon de El Debate.

Aparte del cuadro de miembros regulares de la redaccíon para quienes la labor periodística era una faena de todos los días, El Debate tenía tambien un buen puñado de literatos que honraron con sus escritos su seccíon literaria. Entre ellos se encontraban los mas prestigiosos escritores de aquella época cuyas obras literarias brindaron lucimiento al periódico. Nos referimos al poeta Francisco Zaragoza Carillo, el ensayista y dramaturgo Guillermo Gómez Rivera, los poetas Antonio Estrada, Fernando de la Concepción, Adelina Gurrea Monasterio, Esperanza L. Baxter, Enrique Fernández Lumba, Edmundo Farolán, ademas de otros autores cuyos nombres ya no recuerdo.

Debo, pues, agradecer en general a quienes yo debo esta gratitud rebosante cuyos nombres me place citar muy agradecido como testimonio de mi admiracíon y sobre todo por la cariñosa amistad que me brindaron. ¡Sus nombres viven eternos en mi corazón!


COLECCION RARA DE 37 LIBROS, PERIÓDICOS Y DOCUMENTOS FILIPINOS
Anotaciones por Francisco Zaragoza Carrillo, Academia Filipina de la Lengua


1. Acosta, Gioseffo de. HISTORIA NATURALE E MORALE DELLE INDIE. (Año de 1596, 173 págs.)
Libro raro y muy estimado, según Wenceslao Retana, suprema autoridad en Bibliografía Filipina, que ha conseguido acumular 4,623 papeletas. Este libro dedica páginas muy interesantes a China, Japón y Filipinas.

2. ANG GAGAUIN SA PITONG ARAO NANG PANIMDIM ( Año de 1802, 72 págs.)
Raro y curioso impreso filipino. Desconocido por Retana, Tavera y Medina.

3. BENEDICTO XIV (Año de 1750, 4 págs.)
Papel de China, en Manila en el Colegio y Universidad de Santo Tomás de Aquino. Raro y desconocido por bibliógrafos. No existe más copias.

4. Boneta, Joseph Pavon; Cuesta, Francisco. GRITOS DEL PURGATORIO. (Año 1711. 244 págs.)
Raro e importante impreso filipino. Unico ejemplar conocido.

5. Cassani, Joseph. VIDA, VIRTUDES, Y MILAGROS DE SAN LUIS GONZAGA DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS. (Año 1758. 148 págs.)
Papel de arroz. Ejemplar de extraordinaria rareza, siendo el único que existe. No catalogado por Retana, y sólo conocido de referencia por Medina.

6. CATECISMO DE LA DOCTRINA EN LENGUA GADDAN (Año de 1833. 225 págs.)
Papel de arroz. El ejemplar que fue de Retana, adquirido después por la Biblioteca Nacional de Filipinas, ya no existe. Quedó destruido en el incendio del Edificio Legislativo.

7. CATECISMO DE LA DOCTRINA CRISTIANA EN LA LENGUA DE YSINAY (Año 1833. 212 págs.)
Impreso rarísimo, del que no existen más que dos ejemplares: uno el registrado en el Catálogo (pág. 342) del Museo de Ultramar, y el otro, el aquí descrito.

8. CATECISMO DE LA DOCTRINA CRISTIANA (1834, 92 p.)
Según Retana, este Catecismo es el único monumento literario en lengua de Batanes, que, por la frecuente emigración de cagayanes e ilocanos a esta isla, ha experimentado alguna transformación.

9. Cevallos, Pedro. EXPOSICIÓN DE LAS PERFIDIAS Y MAQUINACIONES QUE PREPARABAN LA USURPACIÓN DE LA CORONA DE ESPAÑA (1812?, 59 p.)
Fue impreso sin portada, año ni pie de imprenta. Pero se puede asegurar que es edición de Sampaloc, Manila, entre los años 1812 y 13, a juzgar por los tipos, papel y asunto. RARÍSIMO. No registrado en ninguna Bibliografía.

10. COLECCIÓN DE AUTOS ACORDADOS DE LA REAL AUDIENCIA CHANCILLERIA DE FILIPINAS (1861, CINCO TOMOS: Tomo I, 439 p.; Tomo II, 426 p.; Tomo III, 424 p.; Tomo IV, 436 p.; Tomo V, 149 p.)
Interesante obra que constituye una de las más apreciadas dentro de la Bibliografía Filipina. Considerada rara por Retana.

11. Correa Villareal, José. POR LA MESSA DE LA SANTA MISERICORDIA DE LA CIUDAD DE MANILA (1728, 754 p.)
Como se trata de un alegato y refutación que sólo interesaba entonces a los afectados, la tirada había de ser muy limitada. El único ejemplar de que se tenía noticias es el que poseyó la Biblioteca Nacional de Filipinas. Quedó destruido en el bombardeo de Manila. Contiene interesantes datos de Legislación Civil y Disposiciones testamentarias relacionadas con el Litigio promovido contra la Santa Casa de Misericordia.

12. Cruz, Juan Joseph de la. RESOLUCIONES MORALES, Y CANÓNICAS, ACERCA DEL SACRAMENTO DEL BAPTISMO…(Año de 1755, 422 p.)
Papel de hilo. Pergamino antiguo. Raro y desconocido.

13. DECRETO CUYO MEMBRETE DICE: D. MANUEL GONZALES DE AGUILAR, TORRES DE NAVARRA…(Año de 1813, 2 p.)
Papel de arroz. Raro. Único ejemplar conocido.

14. DIÁLOGO ENTRE UN ESPAÑOL EUROPEO Y UN INDIO DE FILIPINAS (Año de 1813, 69 p.)
Raro y curioso impreso Filipino. Audaz exposición de la relajación social y política de aquella época. Las costumbres y los vicios del pueblo están pintados con los colores más vivos e intensos. Cada cuadro es una sátira, una lección de estadismo. Es una censura de la Constitución de la Monarquía y sus efectos. Según Retana, es una pieza política del más subido interés.

15. Diez, Esteban. MAÑGA PANALANGING CAUILIUILI… (Año de 1820, 20 p.)
El autor ha sido consumado tagalista y ha producido obras de gran importancia.

16. Diez, Esteban. MAICLING KASULATAN…DARAKILANG BIYAYA (1831, 124 p.)
Notable por su gran rareza. Ningún bibliógrafo lo menciona.


17. Diez, Esteban. . MAICLING KASULATAN…MAÑGA INDULGENCIAS (1837, 96 p.)
No lo han conocido bibliógrafos como Retana, Medina, y Tavera. Tal vez se debe a que la tira fuese tan escasa.

18. DISCURSO SOBRE EL FOMENTO DE LA INDUSTRIA POPULAR…(1793, 256 p.)
Papel de hilo. Desconocido por completo para los bibliógrafos.

19. Encarnación, Juan de la. MISTERIOS, Y OFRECIMIENTO DEL SANTO ROSARIO DE LA VIRGEN MARIA… (1798, 348 p.)
Papel fuerte de hilo. Impreso de gran rareza. No conocido ni citado por Retana.

20. Encarnación, Juan de la. MISTERIOS, Y OFRECIMIENTO DEL SANTO ROSARIO DE LA VIRGEN MARIA…(1854. 119 p.)
Pergamino. Texto en Bisaya. Extraordinario por su rareza. Ninguna bibliografía lo consigna.

21. ESTATUTOS Y ORDENACIONES DE LA SANTA PROVINCIA DE S. GREGORIO DE RELIGIOSOS DESCALZOS…(1732, 240 p.)
El Sr. Retana no ha conocido el impreso descrito. El único ejemplar de que se ha tenido noticias y que perteneció a la soberbia Biblioteca de Lovaina, quedó destruido en la primera Guerra Mundial, según afirmación hecha por el bibliófilo y antropólogo Mr. Beyer de la Universidad de Filipinas. Fuerza es aceptar que el ejemplar es de tirada muy limitada pues que sólo se destinaba a los novicios de la Orden. Su lectura y circulación estaban vedadas al público.

22. Figueroa, Antonio. ARTE DEL IDIOMA VISAYA DE SAMAR Y LEYTE (1872, 135 p.)
Véase Retana, papeleta Num. 1335 del "Aparato Bibliográfico".

23. FILÓSOFO RANCIO (Francisco Alvarado). CARTAS DEL FILÓSOFO RANCIO EN QUE COMIENZA LA IMPUGNACIÓN DEL DECCIONARIO CRÍTICO BURLESCO (1814, 530 p.)
Papel de arroz. Ejemplar de subida rareza, no registrado por ningún bibliógrafo, con excepción de los Padres Pérez y Guemes que registraron el existente en la Biblioteca Agustina. Desapareció totalmente en el bombardeo de Intramuros durante la liberación de Manila por los norteamericanos en 1945.

24. Fonseca, Joaquín. ORACIÓN FÚNEBRE A LA MEMORIA DEL VIZCONDE DE CLAVERÍA, GOVERNADOR Y CAPITAN GENERAL QUE FUE DE ESTAS ISLAS (1852, 10 p.)
Raro. No registrado por Retana.

25. Gainz, Francisco. MILICIA DE JESUCRISTO (1859, 302 p.)
"Obra sumamente curiosa, inclusive por la dedicatoria a un sacerdote Filipino. Y se trata de un libro que no es vulgar."-RETANA

26. García, Gregorio. ORIGEN DE LOS INDIOS DE EL NUEVO MUNDO, E INDIAS OCCIDENTALES…(1729, 336 p.)
Trata de las Indias Occidentales, por el comercio que éstas tuvo con Filipinas.



27. Gavino, Felipe. ESTACION MANGO SA JARDIN SERAFICO (1837, 140 p.)
Papel de arroz. Ejemplar de absoluta rareza. Ningún bibliógrafo lo menciona.

28. HISTORIA AT NOVENA…(1870, 75 p.)
Raro. Curioso impreso no descubierto por ningún bibliógrafo.

29. LECCIONES DE URBANIDAD CRISTIANA (1866, 100 p.)
Se trata de un impreso muy curioso, no registrado por ningún bibliógrafo.

30. López, Francisco. Arte de la lengua Ylocana (1793, 570 p.)
Raro. Según Retana, no lo ha llegado a poseer.

31. Murillo Velarde, Pedro. Historia de la Provincia de Filipinas (1749, 435 p.)
En la dedicatoria que abarca las siete primeras hojas del libro, se hace un relato interesante detallado dek viaje que el autor hizo por las provincias de Filipinas, donde él había estado y residido. Observaciones, estudios etnológicos, religiosos e históricos. Es de tal rareza el libro aquí descrito que no lo conoce ningún bibliógrafo.

32. OPUSCULO SOBRE LAS MINAS DE SUGUD. (1877, 20 p.)
Véase Retana, papeleta Num. 1591 del Aparato Bibliográfico.

33. Parras, Pedro Joseph. GOVIERNO DE LOS REGULARES DE LA AMERICA...(1783, 217 p.)
Importantísimo y raro. No catalogado por ningún bibliógrafo. Trata de Filipinas y consigna la generosa frase del Rey Felipe II en refutación del concepto de los estadistas y economistas de aquella poca, de que la conquista espiritual de Filipinas era muy gravoso al Real Erario: "Por sólo el de un alma, daría gustoso todos los tesoros de las Indias, y, en caso necesario, los de España".

34. San Antonio, Juan de. HISTORIA DE LA NUEVA, ADMIRABLE, Y PORTENTOSA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA...(1740, 506 p.)
En la dedicatoria que abarca las primeras 10 páginas del libro, Filipinas desfila profusamente. Es de extraordinaria rareza e importancia. Los más prestigiosos bibliógrafos no lo citan ni de referencia.

35. TERTULIA DE SAN GABRIEL...(1813, 12 p.)
Sátira en verso contra la plaga de postestros y escritorzuelos que infestaban Manila, y contra el libertinaje a la ola de abusos que la nueva Constitución había despertado en las Islas.
Rarísimo. El ejemplar registrado por Pérez y Guamas, los únicos que han tenido noticias de este impreso filipino que pertenecía al Convento Franciscano de Manila. Quedó destruido en el bombardeo de Intramuros durante la 2a Guerra Mundial. Ningún otro bibliógrafo lo menciona ni lo conoce.


36. Torres, Joseph Xavier de. CURA DEL PUEBLO DE BINONDO (1804, 67 p.)
Colección de sátiras instructivas para modelo de los que la quieren formar en beneficio de la humanidad y corrección de costumbres. Impreso filipino de extraordinaria rareza no citado por ningún bibliógrafo. Integran la obra 51 composiciones satíricas y 3 sonetos.

37. Urlante, Juan Bautista de. MANIFESTO Y RESUMEN HISTORICO DE LA FUNDACION DE LA VENERABLE HERMANDAD DE LA SANTA MISERICORDIA DE LA CIUDAD DE MANILA. (1728, 51 p.)
Esta importantísima obra de noticias muy interesantes de las irrupciones y destrozos de los holandeses en el Archipiélago. Sucesos de gran resonancia en la historia del país. Terremotos, naufragios, tifones. El ejemplar que posee la Biblioteca Nacional de Filipinas, único conocido hasta el presente, ha quedado destruido en el bombardeo e incendio del edificio Legislativo. No es, pues, aventurando reputar de raro y único el que aquí se describe.

Revista Filipina (Tomo I N° 4 Primavera 1998)



REVISTA FILIPINA
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Una Revista Trimestral de la Literatura Hispanofilipina
Tomo I N° 4 Primavera 1998
Director: Edmundo Farolán
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En este número:

La oveja de Nathán, de Antonio M. Abad por Manuel García Castellón
El español en Filipinas por Antonio Fernández Pasión
Horacio de la Costa y los rasgos del nacionalismo filipino por Edmundo Farolán Romero


Los autores:

Manuel García Castellón es Profesor de Lengua Española y Literatura Colonial en University of New Orleans desde 1991 y autor de libros de ensayo y poesía. Su nuevo libro, Antología de la literatura filhispana, está en preparación y se publicará pronto. Antonio Fernández Pasión es periodista y escribió para el semanario manilense El Debate por varios años, y ahora sigue escribiendo artículos de periodismo para El Nuevo Horizonte y Nueva Era. Dirige la revista mensual en inglés, InterPinoy. Edmundo Farolán Romero es miembro de la Academia Filipina de la Lengua correspondiente a la R.A.E., y es autor de varios libros de poesía, teatro y linguística.


La oveja de Nathán, de Antonio M. Abad (1894-1970), novelador hispano-filipino del anhelo de independencia patria
Por Manuel García Castellón

Hubo una vez una literatura hispánica en Filipinas, la cual, a pesar de su efímero ciclo, no sólo posee el lógico valor documental, sino que incluso llegó a producir valores que no merecen el olvido. Al acercarse la efemérides centenaria del mutis de España en el archipiélago magallánico, hablar de algunas de aquellas figuras pretende ser justo homenaje a quienes, con las letras por armas, respondieron no sin riesgo a la campaña que el directorio militar americano llevó entonces a cabo para obliterar la cultura hispánica de las islas. Antonio Mercado y Abad, culto y sólido novelista, es una de dichas figuras de aquella fugaz "edad de oro" del castellano en Filipinas. La coyuntura descrita en su obra La oveja de Nathán, contemporánea al propio acto de producción literaria, testimonia del irreprimible anhelo de independencia que el pueblo filipino, frente a formas de represión más o menos sutiles, experimentó durante los años de protectorado americano (1898-1947).

Para entrar brevemente en antecedentes, recuérdese que en 1898 el Tratado de París, al poner fin a la contienda cubano-hispano-estadounidense, obligaba a España a ceder Filipinas y Guam a EE.UU. en calidad de botín de guerra. Tarde, pero determinadamente, Estados Unidos se había decidido a imitar el curso de las viejas naciones colonialistas, al menos hasta que el clamor de los elementos demócratas del Congreso pusiera freno a tal espíritu de expansionismo.

Al advenimiento de los americanos, y tras 333 años de dominio español, Filipinas era sin duda un territorio tan hispanizado, al menos, como lo hubieran sido Guatemala o Bolivia con sus masas indias al alba de su independencia, siete décadas atrás. Sin embargo, el hado de las élites encargadas de relevar a España en la tarea de hispanización cultural y lingüística difiere en America y Filipinas. En la Hispanoamérica de 1820 no hubo una nueva potencia colonial que sucediera a España. Las nuevas naciones surgidas de la independencia ingresaban en la sociedad mundial, sin que nada les impediera seguir utilizando el español como factor de expresión y manteniendo la aportación hispánica como elemento fundamental de la síntesis cultural mestiza. Veamos por qué no fue así en Filipinas.

Como bien se sabe, viendo Estados Unidos que las bases hispánicas de su nueva colonia oriental no eran tan sólidas como en Cuba y Puerto Rico--las otras islas entonces anexionadas--creyó conveniente a sus fines proceder a desmantelar dichas bases. Los expansionistas del congreso y los presidentes McKinley y Cleveland decidieron que Filipinas habría de ser la avanzada de los intereses americanos en Asia. No le constó a la administración colonial el grado, ya bastante elevado, de hispanización en los núcleos urbanos como Manila, Vigan, Iloílo, Cebú, Zamboanga, etc., y ni mucho menos le constó la sofisticada y arraigada cultura hispánica de los llamados "ilustrados," es decir, la élite mestiza hispano-chino-malaya que hasta entonces había ocupado el protagonismo social en un ámbito geográfico y humano de lo más heteróclito. Tampoco le constó a dicha administración que en el seno de aquella élite hubiera comenzado ya a florecer una literatura en español. En efecto, hacia 1880, los jóvenes estudiantes filipinos de Madrid inician un movimiento propagandístico en favor de reformas sociales y administrativas que, con excelente calidad expresiva, se articula a través del ensayo periodístico, la poesía y la novela.

Más bien, desde el primer momento Estados Unidos hizo saber a aquellas élites que, si querían seguir sirviendo cual intermediarias entre el poder y las masas, como hasta entonces habían hecho con respecto a España, tendrían que colaborar con un vasto programa de americanización que, por supuesto, entrañaba desfilipinización. En aquella planificada alienación todas las clases iban a perder algo importante de su esencia, y a la clase de los ilustrados le tocaba perder su liderazgo cultural y su posibilidad de relevar a España en la tarea de hispanización, o más concretamente, de hacer que el español se consolidara como lengua oficial del archipiélago.

Con la colaboración de elementos "ilustrados," en especial los que secundaban el anexionismo mediante el llamado Partido Federalista, los americanos comenzaron su labor de zapa por la enseñanza primaria y secundaria. Mientras fue necesario, i.e. hasta 1935, la Secretaría de Instrucción Pública estuvo a cargo de un comisionado norteamericano. Se reemplazaron los maestros españoles con maestros americanos, y se programó la progresiva sustitución del español por el inglés en todos los estamentos oficiales. La reacción sobrevino cuando, con excepción de los líderes manipulables, la clase media "ilustrada" se vio agraviada ante una propaganda americana que asimilaba lengua y cultura hispánicas a barbarie y atraso. Frente al paternalismo racista que se refería a los filipinos como "little brown brothers" a los que había que civilizar, aquellos ilustrados comenzaron con más fuerza que nunca a manifestarse en español y a insistir en que el español había sido hasta entonces, mal que bien, la lengua de la sociedad y la cultura, así como la lingua franca de una nación de seis mil islas y cien lenguas diferentes. Aquella clase libró su batalla como pudo, y hacia los años 20 y 30 hasta tuvo un segundo renacer literario que se ha llamado "la Edad de Oro del castellano en Filipinas." En ese contexto de resurgencia nos referiremos a Antonio M. Abad y su novela La oveja de Nathán.

Último gran novelista de edad áurea del castellano en aquellas islas, Abad fue llamado por algún crítico el "Juan Valera filipino," si bien su estilo novelístico más bien le acercaría a un Manzoni por su fondo histórico y de dominación extranjera, su ambición descriptiva y documental (que podría brumar al lector ligero), sus varias acciones paralelas y saufragáneas, un sutil distanciamiento del héroe y una castiza dicción. Cual ocurre en la narrativa de José rizal, llama también la atención el frecuente contrapunto dialogal entre los personajes. Estos tienden a distribuirse las alícuotas de la escisión moral que existiría quizá en el alma del autor--o del pueblo--debida a una doble y contradictoria fidelidad: por una parte, a la esencia nacional nativa; por otra, la idea de nacionalidad que incluiría los valores supuestamente civilizadores del ocupante extranjero.

En Barili, cercana al importante puerto de Cebú, donde al igual que en todas las grandes ciudades había un alto grado de hispanización, nació Antonio M. Abad en 1894 en el seno de una culta familia mestiza. De graduó de Latín y Humanidades en el cebuano Seminario de San Carlos, cuya sólida enseñanza tridentina le dio bases de clasicidad y erudición. Tras declinar la vocación sacerdotal, decidió dedicarse al magisterio, iniciándose en el Colegio de San José como profesor de Gramática y Literatura castellanas. Muy joven aún debutó como articulista en los diarios cebuanos El Precursor, La Revolución, El Espectador y The Cebu Advertiser. Al pasar a Manila en 1926 alternó su labor periodística con la docencia. Formaba parte del equipo editor del manilense La Opinión, que llegó a dirigir, y fue también profesor de Lengua y Literatura españolas en la Universidad Nacional de Filipipinas, la cual--en vista de una rápida acumulación de méritos--llegaría a ofrecerle el decanato del Departamento de Español. La Far Eastern University también requirió sus servicios docentes. Esta experiencia le decide a organizar, en 1938, la Federación de Profesores de Español. Era consciente ya de los golpes mortales que iba recibiendo el castellano en Filipinas, y por su defensa del español en la prensa fue, en dicho año, elegido secretario de la Academia Filipina y correspondiente de la Real Academia Española.

La poetisa Adelina Gurrea le exalta en un poema de su libro A lo largo del camino por su nacionalismo, el cual no concebía una Filipinas bajo órbita china, japonesa o anglosajona, sino sól o identificada por su propia síntesis, la elaborada tres siglos de hispanidad:

Tamaraw de la historia, ojo en ristre, avizor,/ tu racial geografía tuvo llave y herraje/ cuando en rama malaya, con injertos de amor/ florecieron tus rosas de la fe y el lenguaje.- Ni sierva del Japón ni con las tierras chinas;/ ni relámpago gris de sajonismo en ruinas,/ quieres patria afincada en el ayer-mañana;/ arreboles de siglos nimbando sus corolas- con una cruz plantada en medio de las olas/ malayo-occidental y malayo-cristiana.

Como lingüista, publicó varios libros de texto: College Spanish (1955); El español, lenguaje y gramática funcional (1955); Curso superior de español (conteniendo el discurso de Mabini "La Revolución filipina," anotado por Abad. Manila, 1958; Teoría de la composición castellana, 1959. Como dramaturgo, escribió zarzuela en cebuano y comedia en español (Calvario de un alma, 1916; La cicatriz, 1920; Las hijas de Juan, 1924; La redimida, 1925; Los desorientados, 1928; La gloria, 1930; Cuando los lobos se vuelven corderos, 1932; Sor Sagrario, 1932; Dagohoy, 1939. Como editor, en 1931 preparó Coronas: búcaro de pensamientos, en homenaje a Dionisio Jokosalem; Los discursos de Malolos, compilación que vio la luz en 1958; Lira filipina (colección de poemas de varios autores, editada en 1958). Como periodista, aparte de sus juveniles colaboraciones en los diarioos cebuanos, de 1935 a 1937 contribuyó con una serie de amenos editoriales en El Debate. También dejó numerosos ensayos y relatos breves en La Defensa y La Vanguardia. Pero su fama la constituyen sus excelentes novelas, de fondo idealista y filosófico, en absoluto merecedoras del olvido en que se halla la generalidad de las letras hispano-filipinas. Entre ellas sobresalen El último romántico (Premio Zobel 1927); La oveja de Nathán (Premio Zobel 1929); El campeón (1945) y La vida secreta de Daniel Espeña (1960). Su novela Sakay, en su vernáculo cebuano, permanece inédita, así como otras dos en español, Su Majestad y El acero del datu.

Su obra mayor es, sin duda, su novela La oveja de Nathán, cuyo marco de apertura es la I Guerra Mundial y su resonancia en la lejana Filipinas. A la vez, el tema central lo constituye el anhelo del pueblo filipino por obtener su independencia de los EE. UU. A los veinte años de haber sido aniquilada la primera República Filipina, el directorio militar americano imponía represión y censura sin ambages en la insular nación, al tiempo que el capital extranjero expoliaba sin freno los recursos de la tierra. Algunos "ilustrados," ahora designados por el poder como intermediarios entre éste y el pueblo, se habían acomodado bien al placentero status, el cual no podía mantenerse sin un doble juego. Es decir, por una parte, dichos caudillos hacían creer al país que ellos laboraban por la obtención de la independencia; mientras tanto, en secreta connivencia con los pretores, confirmábanles a éstos que el pueblo filipino, inmaduro aún para la libertad, más bien agradecía la situación de protectorado. Contra la represión y la censura que por entonces limitaban la libre expresión escrita, Abad se permitió toda la claridad y valentía que le fueron dadas.

He aquí una breve sinopsis de la obra. Tras mucha vacilación, Mariano Bontulán, joven cebuano que trabaja como linotipista en Manila, se convence de que la causa de los aliados (y, por tanto, de los EE.UU., entonces nación-metrópoli de Filipinas) frente a Alemania es, sencillamente, la causa de la democracia mundial de los pueblos. Así pues, enrolado en un mercante llegará a San Francisco, donde se alistará como voluntario para luchar en los frentes europeos. Mariano representa a aquellos jóvenes patriotas que, alistándose en aquella guerra, piensan también que la aportación en sangre y bravura servirá para comprar algún día el derecho a la prometida independencia.

Antes de irse, Mariano se ha despedido de su mentor y protector, el también cebuano D. Benito Claudio de Hernán-González. Este noble criollo de origen español, que tanto en su vida privada como en su acción política ha sufrido tristísimos reveses, vive ahora refugiado en sus libros y en sus escépticas reflexiones. Había sido nada menos que miembro del impopular y ahora disuelto Partido Federalista, favorecedor de la anexión a los EE.UU., mas no por oportunismo, sino por convicción en los grandes ideales norteamericanos de progreso y democracia. Una serie de decepciones políticas le hace ver que los representantes coloniales de la Poderosa República no vienen de buena fe a Filipinas. No le convencerá, pues, el hecho ulterior de la emisión de la Ley Jones, con la que el gobierno americano, tratando de acallar el clamor popular, afirma disponer a Filipinas para una eventual independencia. De esta manera, con el mismo escepticismo bendice a Mariano en su partida para Europa, no sin recordarle al joven el racismo y el imperialismo de la nación que se apresta a defender, al tiempo que le manifiesta sus dudas sobre las intenciones americanas respecto a Filipinas. América, según él, es nación que se ha vuelto demasiado poderosa y que, tras arrebatar a España sus colonias, se afirma en el neocolonialismo:

¿Qué le falta a América? Nada, y sin embargo, teniéndolo todo, poder, riquezas, todo lo que puede satisfacer la vanidad de una nación, América priva de libertad a un pobre país pequeño y débil, que nada aprecia más en la vida que su misma libertad. Se ha portado lo mismo que el rico de la parábola de Nathán, que teniendo muchos bueyes y ovejas, cuando un forastero llegó a su casa, le obsequió no con las ovejas de su redil, sino con la única ovejita del vecino pobre y desvalido, de aquella criatura que "había crecido en su casa entre sus hijos" y era querida "como si fuese hija suya". (221)

Es decir, en la aplicación que Abad hace de la parábola del Libro de los Reyes a la moral de la situación histórica, Abad--a través del personaje de D. Benito Claudio--manifiesta su fondo de viejo "ilustrado" y venerador del legado hispánico: Filipinas es la ovejita (a la vez que Betsabé); España es el vecino pobre que la ha criado amorosamente (a la vez que es Urías), y Estados Unidos (o el rey David) sería el rico depredador. A su vez, D. Benito Claudio, con su dimensión moral, sería el trasunto del profeta Nathán.

Mariano Bontulán, ansioso de partir, por esta vez no comparte las ideas de D. Benito Claudio. Por otra parte, temeroso de que el posible llanto de su madre y su novia le disuada de su proyecto, marcha sin decir adiós a ambas mujeres, que quedan solas allá en la lejana provincia cebuana. Sabrán que Mariano no está en Filipinas sólo cuando, tras ser éste herido en heroica acción en el campo de batalla europeo, se reciba en la aldea el telegrama oficial.

Angustiadas, madre y novia deciden peregrinar a Opón para pedirle a la Virgen de Regla el restablecimiento y la vuelta del mozo. Naufraga el barco que las conduce al Santuario y son salvadas por la lancha de Mr. Moore, industrial americano de Cebú, pero "filipinizado." Él y su esposa--filipina--confortan amablemente a las pobres náufragas en su propia casa. Estando allí, a través de la radio aprenden todos con júbilo que la guerra ha terminado con victoria para los aliados.

Ascendido y con todos los honores de héroe, Mariano es repatriado. Al llegar a Manila va ante todo a ver a Don Benito Claudio, quien, aun alegre de volver a ver a su antiguo protegido, se muestra una vez más escéptico respecto a que la aportación filipina a la Gran Guerra pueda valerle a las islas el premio de la Independencia.

Mariano se casa con la amada novia que supo esperarle. Acepta un empleo en el Chronicle, periódico que dirige un tal Mr. Dogherty, amigo de Mr. Moore. Por estas épocas hay gran conflictividad social en el protectorado de Filipinas. El recrudecimiento de las actitudes colonialistas--personificadas en gobiernos militares como el del Gral. Wood--hace que dimitan de sus puestos representativos del pueblo eminentes filipinos como Laurel, Fernández, Osmeña y el mismo Presidente Quezón. Es entonces cuando, desde los editoriales de su periódico, Mr. Dogherty arremete contra los nacionalistas. Mariano, que ha ascendido al puesto de redactor y que recibe ya un decente salario, se siente traidor a su propio pueblo por cooperar en aquella prensa, sobre todo cuando Mr. Dogherty le pide que retoque--y aun escriba en nombre suyo--editoriales que afirman la incapacidad de los filipinos para el autogobierno y la democracia. Mariano sabe que, a través del sistema colonialista, el capitalismo extranjero manipula las leyes a su antojo, por ejemplo, arrebatando a las corporaciones locales los grandes bosques gomeros de Mindanao. Entretanto, la causa patriótica--merced a la corrupción y el soborno de los políticos locales--sufre derrota tras derrota. La prensa que se atreve a denunciar claramente los hechos es censurada y multada onerosamente.

Por fin el joven linotipista, recordando el sentencioso decir de su viejo maestro D. Benito Claudio, duda ya del valor del hecho de haber ido a Europa a luchar por el bien de una humanidad que ahora le parece irredimible. Al parecer, el noble pueblo americano ha olvidado las promesas de libertad que un día hiciera a Filipinas.

Por otra parte, el colonialismo ha traído, entre otros males, un consumismo que endeuda peligrosamente. Mariano siente en carne propia los tentáculos del "pulpo" capitalista. A duras penas consigue deshacerse del automóvil que había comprado excediéndose en sus posibilidades y cuyos plazos empezaban a angustiarle.

Un día, por fin movido por el pundonor, el joven tipógrafo se decide a despedirse de la redacción del Chronicle y de Mr. Dogherty. Éste lo lamenta, pero se ve en la necesidad de asegurar a Mariano que, mientras América continúe necesitando su colonia filipina por razones geoestratégicas y mercantiles, irá al mismo tiempo preparándola con filantropía y altruismo para el advenimiento de una democracia a la americana. Mariano se alegra de dejar a aquel cínico, y a pesar de la negrura de lo porvenir, se siente orgulloso y feliz de haber cumplido como ciudadano filipino. En ningún momento había él dudado que el pueblo, en su ideal de emancipación, se mantenía incólume e indestructible aun en medio de su ignorancia. Era como una especie de instinto libertario, albergado en los pliegues más arcanos del alma popular, como lámpara votiva que ardía perpetuamente en todos los pechos" (43).

No obstante, bien por delicadeza para con Mr. Dogherty, quien le ha beneficiado hasta entonces, bien por conciencia de clase aún deficiente, Mariano quiere irse sin revelar a los colegas las causas del voluntario despido. Sabe que en la coyuntura vigente el hecho podría provocar un problema de considerables dimensiones laborales y políticas. Y en efecto, así ocurrirá, cuando la prensa rival deduzca y publique las causas de la cesantía del trabajador Mariano Bontulán, otra vez héroe, pero esta vez malgré lui. La Unión de Tipógrafos decreta una masiva huelga contra los periódicos americanos, huelga que amenaza con convertirse en serio y generalizado conflicto independentista. En un instante, Mariano se coloca en la cima de la notoriedad. Reconoce humildemente que le falta densidad ideológica para el inopinado estrellato social, pero en esto recibe la visita de D. Benito Claudio, su viejo mentor, quien le aclara las ideas respecto al valor de su actitud, a la vez que le pone en guardia contra los amenazadores agentes del "pulpo" del retencionismo colonialista.

En esto muere la madre de Mariano, sin saber que su hijo está despedido. Antes, ha revelado a éste un bello sueño, en el que le augura protección desde el cielo. De esta manera, cuando todo parecía más negro, la Providencia actúa: el director de un gran periódico nacionalista, La Independencia, llama a Mariano para que se haga cargo de sus servicios de imprenta.

Entre tanto, frente a los redoblados ataques de la prensa pro-imperialista, que propugna se retenga la colonia, los dos grandes partidos filipinos olvidan sus diferencias y firmando una declaración solidaria constituyen un Consejo Supremo Nacional suprapartidista, lo que parece confirmar la unión entre el pueblo y sus caudillos. Un día de 1921, la prensa anuncia que el 22 de Febrero, llamado en el calendario oficial "Día de Washington," ha sido escogido por el Consejo Supremo Nacional como Día de Oración por la Independencia de Filipinas":

Bajo la espléndida alegría de aquella mañana primaveral, mientras el sol, semejante a una gigantesca hostia de oro, se levantaba sobre las montañas luzónicas, Monseñor Bustamente elevaba al cielo la plegaria de confianza de un pueblo de once millones de habitantes, rogando al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob mirase con ojos benignos la causa de la libertad por la que aquellos cristianos de Oriente habían luchado por más de cuatro centurias."

Así, con tonos bíblicos una vez más, la novela se cierra equiparando la causa de Filipinas a la vicisitud histórica del pueblo hebreo. Ambas naciones, Israel y Filipinas, cautivas en la historia, no dejarán de caminar determinadamente hacia el ideal de la libertad. El autor pone fin a su narración cuando dicha libertad--en el plano real--era todavía tanto una insatisfecha expectativa cuanto una ferviente esperanza. Una Filipinas asiática y católica que, habiendo entrado en la modernidad con los próceres intelectuales de fines del XIX y su lucha contra España, quería ahora caminar hacia su plenitud de conciencia como nación en el mundo y opuesta al neo-imperialismo materialista.

La oveja de Nathán, de título como hemos visto simbólico, envuelve experiencias históricas que el autor recrea y reorganiza para servir a su tesis central: el anhelo de los filipinos por su independencia, sobre todo a partir de las cláusulas vagamente autonomistas de la Ley Jones. El tema se ilumina con la elevado tono moral de los discursos de D. Benito Claudio, representante del legado hispano de hidalguía en la síntesis espiritual de Filipinas y su moderna conciencia como nación. Hay otros temas e ideas secundarios, como la situación moral y social del país durante la época de protectorado americano. Tal ambiente, reproducción exacta y verosímil del que rige en la realidad a la hora de producirsela novela, muestra las actitudes populares frente al imperialismo de Washington y el colaboracionismo arribista de politicastros locales. Es decir, se trata de algo más que un mero escenario, ya que determina la acción y el pensamiento de los personajes en virtud de la tesis general.

Los personajes están bastante bien caracterizados, casi siempre indirectamente, por palabras y acciones. Se mueven en un ámbito del mejor costumbrismo realista y dinámico. Algunos de ellos sugieren seres de la historia real filipina. Por ejemplo, en D. Benito Claudio se pueden colegir rasgos de la personalidad tanto de Pedro Alejandro Paterno como de Trinidad Pardo de Tavera, próceres realmente históricos: abolengo, carisma, prestigio social, rectitud, juventud y estudios en Madrid, anfitrionismo y filantropía con los compatricios, pertenencia inicial al federalismo anexionista y ulterior desengaño respecto a las intenciones de los americanos, etc.

Como otros muchos mestizos españoles, cuando las corrientes de las modernas ideas soplaron hacia Oriente y exigieron de España reformas radicales en el gobierno de sus colonias, Don Benito, que entonces sólo contaba veintiocho años, se unió al clamor de los filipinos. En Madrid se hizo amigo de Rizal y fundó con él aquella colonia de filipinos laborantes que, de su pobreza, sacaron a la luz el glorioso periódico reformista "La Solidaridad."

De entre los estudiantes que vivían entonces en Madrid, Benito Claudio era quien recibía la pensión más jugosa y munífica. Sus padres, dueños de numerosas fincas en Manila y en grandes haciendas de la provincia de Pampanga, le pasaban una subvención mensual de sesenta duros, con los que él se daba una vida de príncipe [...] y convidaba una vez al mes a sus paisanos al Café Suizo [...] era la bolsa de Benito Claudio la que se vaciaba para acorrer a las necesidades del paisanaje hambriento y sin recursos. (32)

Y por supuesto, los caracteres no son estáticos, sino constantemente motivados por los sucesos. Como hemnos dicho, D. Benito Claudio, al comprender que el pueblo jamás querrá la anexión a EE.UU., no sólo abandona el Partido Federalista, sino que llegará a cuestionar el pretendido altruismo de los republicanos de Washington. El personaje de Mr. Moore llegará a convertirse en un buen filipino, al menos en cuanto a integración cultural se refiere. En cuanto a Mariano Bontulán, héroe principal, comienza por ser un sencillo tipógrafo de juveniles preocupaciones sociales e intelectuales, se convierte luego en héroe de guerra al participar en la campaña aliada en Europa y, vuelto a la patria, llega a caer casi sin querer en el colaboracionismo--por los editoriales que le encarga Mr. Dogherty--para, al final, anteponer su fidelidad a la nacionalidad y el ser filipinos.

En cuanto a la trama o acción, viene ésta presentada artísticamente, sin secuencia cronológica, i.e. por fragmentación de cuadros, cada uno de ellos correspondiente al marco vital de cada uno de los personajes principales y secundarios. Empero, dichos cuadros se conectan hábilmente--por interrelaciones de los personajes--recreando un microcosmos de todo punto filipino, es decir: multirracial, multicultural, cosmopolita, donde todos los elementos tienen perfecta funcionalidad y cometido en la realización de la trama. Por ejemplo, no debe llamar la atención el hecho, en sí, de que el personaje de Mariano posea tan vasta información y sentido de lo planetario, pues es cosa de todo punto verosímil en la ilustrada y humilde clase de los linotipistas de cualquier latitud, quienes siempre han sentado plaza de revolucionarios por verse profesionalmente obligados a la constante y minuciosa lectura (y "re-lecturas," en sentido crítico) de noticias e ideas. Al mismo tiempo, esto convierte a Mariano en sinécdoque de la conciencia filipina de nación en el mundo, antes de que EE.UU. procediera a la emancipación en 1948. Otros cuadros, documentales y costumbristas como la peregrinación al Santuario de Opón o el referido al industrial Mr. Moore y su familia hablan respectivamente del ambiente rural de la provincia cebuana en aquellos años o del grado de integración de algunos extranjeros--en especial los norteamericanos--en la variopinta sociedad manileña.

En cuanto a los aspectos técnicos de la narrativa, el autor presenta la realidad de aquella Filipinas de los años 20 mezclando su omnisciencia con el contrapunto dialógico de los personajes. Don Benito Claudio es el catalizador de la tesis novelada; para él, Filipinas es una bella simbiosis cristiano-malaya amenazada por el materialismo americano. Mariano, en su convicción de que América también debe contribuir a aquella simbiosis, sirve de contrapunto a las opiniones de Don Benito Claudio. La Providencia--no nombrada, pero colegida en hecho o encarnada en personajes cual el director de La Independencia salvando a Mariano de su cesantía y crisis económica--actúa como verosímil elemento del desenlace.

El lenguaje se complace en lo narrativo y en los largos parlamentos, con extrema prodigalidad tanto en antecedentes históricos cuanto en circunstancias contemporáneas a la acción. (Por ejemplo, el capítulo II recrea la fascinante historia del Gobernador Dasmariñas, y sus relaciones con los reyes de Siam, Cambodge y Sinua, para dar cuenta del activo papel que España y Portugal desempeñaron en la diplomacia extremo-oriental del siglo XVII). Por tanto, con la rica narrativa de Antonio M. Abad jamás desmayará el interés de quien busque informarse acerca de la historia y del pálpito de aquella sociedad hispano-filipina y de su forma de nacionalidad, desaparecidas hoy.

La oveja de Nathán puede inscribirse a justo título en el orden de las grandes novelas de trasfondo histórico y dominación extranjera, cual I promessi sposi, de Alessandro Manzoni, relato que no pasaría desapercibido a Abad a la hora de escribir el suyo. En efecto, cual en la saga manzoniana, Abad también presenta la situación de lazo afectuoso existente entre la madre y la prometida del héroe, el papel salvador de la Providencia, los problemas de causalidad moral, etc.

El vocabulario es apropiado, elegante y rico, y quedan oportunamente explicados o contextualmente aclarados los filipinismos. La sintaxis es clara y moderna, a la vez que amaestrada en sumo grado. Es precisamente este aspecto lingüístico el que hace que, en este próximo Centenario del mutis de España en las islas magallánicas, la novela despierte en el lector sentimientos tristemente idílicos. Nos referimos a una lengua que, habiendo existido una vez perfecta, vigorosa y con carácter de medio social informativo y culto, naufragó para siempre en lo que fue la Oceanía española. Si la unidad territorial y la unidad religiosa que los filipinos recibieron de España hubieran de considerarse como valores positivos en la construcción de la nacionalidad, francamente es de lamentar que, hasta el presente, el país carezca todavía de la unidad linguística que pudo haber tenido con el español.

Tras la I Guerra Mundial, la batalla del español estaba ya perdida. El golpe definitivo no fue la propaganda anti-hispánica, ni la coerción, ni la imposición del inglés como lengua de la administración, ni hacer del inglés el medio indispensable de promoción social, sino más bien lo que Ortega llamaría el "ascenso del nivel de las masas." Con anterioridad a la depresión de 1929 se extendería por todo el archipiélago una bonanza económica debida al fabuloso incremento de las exportaciones de copra, abacá, tabaco, café, cacao, caucho y azúcar. Esto hizo que se disparara la demografía. Los siete millones de habitantes que dejó España en 1898 se convertirán en dieciocho a finales de la II Guerra Mundial. Manila pasó de 200.000 habitantes a un millón y medio (hoy, sólo la capital cuenta con 17.000.000). En aquel maremagnum de etnias semialfabetizadas en inglés, la voz "ilustrada" se fue haciendo cada vez más imperceptible. El pueblo volvía a sus lenguas nativas, sin tampoco apasionarse demasiado por el inglés. El inglés que se habla hoy en Manila es como el que se pueda hablar en Singapur o en Seul: es decir, no por resultado de una colonización cultural y humanista, sino por la necesidad existente en aquellas latitudes de conectarse con el mercantilismo planetario. Y por supuesto, no sería aventurado afirmar que Filipinas, en la actualidad, ni en inglés ni en ninguna de las lenguas nativas ha producido todavía una literatura con la densidad de ideas, la riqueza de géneros y la corrección expresiva de aquella literatura en español que se hiciera en época de los "ilustrados" como Antonio M. Abad.

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OBRAS CITADAS:

Abad, Antonio M. La oveja de Nathan. Manila: Editorial La Opinión, 1928.

Constantino, Renato. History of the Philippines: from the Spanish Colonization to the Second World War. New York and London: Monthly Review Press, 1975.

Gurrea, Adelina. A lo largo del camino. Madrid: Círculo Filipino, 1970.

Zaide, Gregorio F. Philippine Political and Cultural History. Volume II. The Philippines since the British Invasion of Manila: Philippine Education Company, Revised Edition, 1957.


El español en Filipinas
Por Antonio Fernández Pasión


Estaba en un bar con unos amigos latinoamericanos, cuando un español que estaba al lado de nuestra mesa, al oir que hablábamos en español, se acercó a nuestro lado y se dirigío a mí y me preguntó --¿Es usted filipino?--

--Sí--, le dije.

-- Pues qué sorpresa que usted hable el español. Todas las personas con quienes he hablado en Manila, ninguno hablaba el español. Cuando me dirijía a un filipino, me contestaba en inglés.-Hablo con otra persona y me contesta en español. ¡Qué extraño!--

-¡Qué le vamos a hacer, amigo--- le dije. --No todos los filipinos hablan el español.--

--Hombre, parece mentira que el pueblo no hable el castellano--me dijo el pobre hombre.

--Es que las masas filipinas nunca hablaron el español- -le dije.

--Eso sí que no entiendo.-- me dijo el hombre que se acercó.

--Pues, sí amigo, --le dije. --El español es solo un triste recuerdo. Pero no ha muerto.--

--Pero, qué extraño,-- me dijo.

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Esta es la que siempre contesto cuando me preguntan cómo está el idioma castellano en Filipinas. Y es un tópico en que tengo que relatar su grandeza y después su lenta agonía.

Al salir del bar, yo decía por mis adentros: --¿Ha muerto el español en Filipinas?--

"Puede ser.", como lo había dicho en un discurso que pronunció en 1965 don Emeterio Barcelón de la Academia Filipina que hacia el final se preguntaba:

"¿Morira el español en Filipinas? Puede ser. Quedarán gloriosas ruinas en todos los dialectos del país; ¡cuántas voces de hispánica raíz!"

¿Se había equivocado el señor Barcelón al hablar de la pérdida del castellano? No, ciertamente que no. Había dicho la verdad con la respuesta de "puede ser" con respecto a la pérdida del castellano. Pues, el señor Barcelón mantenía ante los demás la idea de que el español no ha muerto porque todavía se queda la herencia linguística de España en Filipinas a traves de las múltiples lenguas nativas filipinas.

Este mismo lo había dicho un escritor y otro académico filipino de la lengua, don Enrique Fernández Lumba (q.e.p.d) que al dirigir a este tema sobre la realidad halagadora de la aportacíon hispánica, dijo lo siguiente en uno de sus ensayos:

"Las huellas imborrables que el castellano ha dejado y seguirá dejando en nuestras lenguas vernáculas, principalmente en la lengua nacional que está desenvolviéndose hasta ahora en torno o sobre el tagalo... La aportacíon del hispanismo al tagalo es grande."

Según Barcelón, "la lengua tagala es una mezcla del castellano y el tagalo." En 1968, Barcelón dió una muestra de lo que había dicho al escribir sobre la suerte del castellano en Filipinas. Aquí van parte de lo que dijo entonces:

"Y al hablar de la pérdida del castellano no me contradigo; porque cuando hablo de esa pérdida me refiero al lenguaje literario o al castellano como unidad linguística hablada en su totalidad. Porque en otro sentido, puede afirmarse, sin temor de que se nos pruebe lo contrario, que el español no puede morir en Filipinas, por la sencilla razón de que se ha infiltrado, por así decirlo, en el tagalo y otros idiomas vernáculos del país."

Afortunadamente y gracias a Dios, el castellano vive y pervive gracias a los hispanistas filipinos que todavía se quedan y profesan devocíon al idioma castellano trabajando con ahinco por su conservacíon y difusíon en Filipinas.

Es oportuno tambíen señalar, que no siendo un país hispanohablante, Filipinas tiene aún una Academia de la Lengua Española, formada en 1926, para "afianzar el mantenimiento del español o ayudar a su desarrollo."

A esto hay que agregar el crédito que debemos dar a los que todavía sostienen hasta ahora la prensa en castellano en Filipinas que con mayor sacrificio siguen publicando períodicos y semanarios en español tales como Nueva Era y El Nuevo Horizonte.

¿Vale, pues, la pena ocuparse del español? ¿Y por qué no?


HORACIO DE LA COSTA Y LOS RASGOS DEL NACIONALISMO
Por Edmundo Farolán Romero


Horacio de la Costa fue el Director de la Compañía de Jesús de Filipinas. Terminó su doctorado en historia en la universidad de Harvard en EE.UU. Fue también profesor de la Universidad Ateneo de Manila y primer décano de esa universidad.

Ha escrito varios libros sobre la historia filipina. Su libro Background of Nationalism and other essays es una compilación de ensayos sobre los orígenes, el crecimiento, y las implicaciones del nacionalismo filipino.

El libro es un estudio importante de la relación entre el nacionalismo y la identidad filipina. Trata de la importancia de la historia filipina para llegar a un profundo entendimiento del nacionalismo filipino y su identidad histórica.

Según de la Costa, la idea del nacionalismo es un concepto occidental. Los países orientales nunca se preocuparon del problema del nacionalismo. Cuando Filipinas abrió sus puertas al Oeste fue en ese momento histórico cuando la idea del nacionalismo surgió:

...nationalism properly so-called is of relatively recent origin, the product of a particular stage in the political development of the West.

Los escritores filipinos durante el movimiento propagandista en los mediados del s. XIX empezaron a darse cuenta de que el nacionalismo era un poder, un instrumento para librarse del estado colonial de Filipinas. Rizal y su grupo reformista fundaron los claves del nacionalismo filipino en su lucha contra el colonialismo a pesar de que, ironicamente, España fue el vehículo de este grupo en alcanzar sus ideales.

It was therefore providential that by being incorporated into the Spanish empire, Filipinos were given the opportunity of learning these ideas from the same perennial teacher from which the Western nations learned them, name the Church.

De la Costa sigue comentando que sin España, no hubiésemos sabido nada de la idea de .

Those who see nothing in Spanish rule but unrelieved evil might ponder the fact that before the coming of the Spaniards, the Philippines was simply a geographical exxpression; an archipelago; it was by first becoming a colony that it became a nation.

Es decir, sin España, no hubiésemos pensado en el concepto de la libertad y la idea de una nación independiente. De la Costa insiste en la misma línea de pensamiento de Maeztu sobre Rizal , o sea que la posibilidad de percibir la conciencia nacional y la determinacion de hacer algo en relación con ella fue producto de nuestra experiencia colonial.

Aunque la revolución contra España dio lugar a un cambio de colonizadores, de la Costa ve los beneficios de estar bajo los EE.UU. por las <> que hemos aprendido de ella y que ahora empleamos en nuestro sistema de gobierno, aunque recientemente, han habido cambios desde la dictadura de Marcos.


Historia y la cultura filipina

La cutura filipina como ya se sabe es bastante compleja. Se desarrolló no como los otros países de Oriente sin influencia del occidente, sino por <>. Mientras la cultura china quedó completamente cerrada y aislada del mundo exterior, nuestra cultura fue fruto de contínua influencia de Europa y Asia. Y estas influencias no fueron pasajeras sino interpenetradas, inculcadas y asimiladas en la cultura qhe ahora se llama filipina.

Our cultural borrowings from abroad did not long remain in their original state among us. They were not merely deposited oone on top of the other like successive layers of sediment, each remaining perfectly distinct from and unaffected by the others. To put it quite simply, these intrusive cultures did not only do something to us, we did something to them. We assimiated them, changing as all living beings do, what was originallly foreign substance into our own.

En vez de adaptarse a estas culturas extranjeras, de la Costa subraya que las hemos hecho nuestras, asimilándolas y cambiando su sustancia extranjera, haciéndolas propiamente nuestras. Por ejemplo, la arquitectura española de las iglesias coloniales es hispánica sólo en su comienzo, en su inspiracion inicial; los misioneros españoles emplearon a los artistas chinos y filipinos en construirlas, y estos infundieron a la arquitectura española algo propiamente suyo, quiza por un motivo decorativo o por un estilo nativo propiamente suyo en el proceso de la construccion de la iglesia, resultando entonces en algo que no era espanol ni chino ni sudeste asiático, sino una integración de estos tres estilos, es decir, algo propiamente filipino.

Citando otros ejemplos, de la Costa habla de las canciones propiamente filipinas, los kundiman con fuertes rasgos españoles, casia andaluces en su música melancólica. Otros productos de la cultura nacional son el corrido, moro-moro, fiesta, todas manifestaciones del catolicismo del pueblo. Nuestros escritores contemporáneos en inglés o en español suelen tener un estilo que no se denomine español ni norteamericano, aunque con fuertes influencias de ambos; es filipino. Un ejemplo es el artista nacional Nick Joaquín, con su obra inmortal Portrait of an artist as a Filipino con temas muy hispanofilipinos pero escrito en inglés. Otro ejemplo linguístico es la insercion de palabra tagalas e españolas (que es muy comun) en poesia en inglés escritas por poetas filipinos. No es común en español el uso de oraciones con yo (yo tengo, yo me voy), aunque no es incorrecto pero es idiosincratamente filipino, común a los hablantes y escritores filipinos. Los tagalismos en las novelas de Rizal, aunque escritas en español, son proyecciones del filipinismo de una hispanidad propiamente filipina.

A vital and vigorous culture, our own, has taken what was in the beginning a foreign form or model and transformed into something not found elsewhere...something, in short, Filipino. We are thus led to the conclusion that while our national culture has developed by the addition of foreign elements, this has not been a process of mere accretion, but one of intussusception, of assimilation into a living organism with a form and spirit of its own.

De la Costa ataca la idea falsa de muchos que se llaman "nacionalistas" porque se confunden entre "indígena" y "nacional", es decir, intercambian las palabras "indigena" y "nacional". Nuestra cultura nacional no es la cultura que hemos tenido en el principio; es la cultura que hoy tenemos. Y la que hoy tenemos no es la cultura que teniamos en el principio sino la que hemos hecho nuestra con varias influencias intermezcladas. Es esta totalidad y sólo esta totalidad, con todas sus partes complejas y estructuras diversas, la que debiéramos llamar, con mucho derecho, la cultura de los filipinos.

Tocando el aspecto historico, de la Costa se dirige a los historiadores filipinos:

In the first place, we must get rid of the idea that the task of reinterpretation--of interpreting correctly what his predecessors interpreted wrongly--is merely the task which faces the historian today. It is sometimes said that the trouble with Philippine history is that it was written first by foreigners--Spaniards or Americans--and then by Filipinos who adopted uncritically their foreign point of view...Philippine hisotry is almost exclusively "Europocentric" and this is what is wrong with it. It ought to be "Filipinocentric", and the present job of the Filipino historian is to make it so; to reinterpret it from the Filipino point of view rather than from the Spanish or American.

Mucha de nuestra historia esta escrita por extranjeros; es menester una reinterpretatción para hacerla mas filipinocéntrica en vez de europocéntrica o noreteamericocéntrico. De este modo pudiéramos llegar a una verdadera comprehension de la verdadera hisoria filipina y en fin, nuestra identidad. De la Costa acentúa la importancia del pasado cuando dice:

The fact is that much of what happened during the revolution, and much of what is happening even today, cannot be completely understood without reference to our past, and ofeten to our remote past. The roots that maintain a peculiarly stubborn sort of life in many of our distinctively Philippine social institutions go very far back indeed. If then we want history to make its proper contribution to the understanding of our culture, we must set no arbitary limits to the range of historical research, but permit the historian to wander happily about the large and very untidy lumber room which is his peculiar domain.

Es verdad que la historia de un país juega un papel clave en el estudio de cualquier aspecto de su vida contemporánea. Aun en una sencilla pregunta como ¿por qué soy asi?, es inevitable la palabra "pasado". Siempre contestamos con un cierto tono, "quizás en el pasado, hice esto o lo otro y por ello ahora soy asi". Filipinas en su presente totalidad es su historia, y la contextura de su historia es clave para el "quien soy yo" pregunta, una pregunta eje de la búsqueda de la identidad filipina.


Las ideas políticas de Rizal

El pasado consiste en exponer las ideas de aquellos héroes filipinos que escribieron con el propósito de hacer algo "heróico", algún sacrificio para su patria. Rizal en sus escritos sobre el nacionalismo intenta descifrar este significado en el contexto de la identidad filipina:

...What did Rizal understand by nationalism? There is no question but that he meant by it first and foremost, sacrifice. The true patriot is he who is ready at all times to forego his personal and private advantage in order to advance the welfare of his people. The common good of the nation is a fine thing; it is a precious thing: but like all fine and precious things it has an exorbitant price. That price is sacrifice, and the true patriot is he who is willing to pay that price; to pay it "sin dudas, sin pesar", that is to say, without thinking twice about it, and without calculating the cost.

Pero no debiéramos tomar todo lo que escribió Rizar como el evangelio. Para apreciar a Rizal, es menester analizar sus deficiencias y de ese modo comprenderíamos sus ideas mejor y con más objetividad.

Rizal superadora la cultura prehispánica de Filipinas no tan desarrollada como él pensaba. Según sus escitos, la conquista española destrozó la cultura indígena y la sustituyó por una cultura extraña.

El hecho es que no se destrozan culturas de una manera tan fácil. Al contrario, la influencia de la cultura española indudablemente modificó nuestra cultura indígena y la aumentó con elementos completamente nuevos--la cristiandad, por ejemplo. Decir que la destrozó es una afirmacion excesiva.

Cuando los filipinos recibieron la cultura española, la hicieron propiamente suya, una cultura distinta y muy diferente de que la llevaron los españoles. Aun Rizal, si estuviera vivo, admitiría esto. En primer lugar, ¿cómo podríamos considerar la cultura filipina como "esencialmente filipina" si, en realidad, son préstamos de las culturas de India, China, Indonesia, Malasia, etcetera?

La conquista española fue violenta y destructiva, es verdad, pero con ella vino lo positivo:

No one questions the fact that the Spanish conquest of the Philippines was violent and destructive, as all conquests must be, and that the subsequent colonial rule was in many ways oppressive and repressive. But it is going beyond the evidence to argue from this, as Rizal seems to do, that the Spanish period of our history was an almost completely negative interlude : a state of suspended animation; a kind of dark age which contributed nothing to the enrichment or development of our national culture. The cultural value of Christianity is pretty generally admitted even by those who do not believe in it, and our debt to Spain in this regard is asobvious as it is profound.

Rizal concedió mucha importancia al amor propio del filipino, germen después de la conciencia del nacionalismo. Pero fue la acción de España la que influyó en este despertar al filipinismo; y Rizal consideró la influencia española, en este sentido, con un mínimo de importancia. Es indudable también que la colonización influye en los colonizados con un nacionalismo que se desarrolla, no en el sentido negativo de reaccionar contra los colonizadores, sino más bien en el aspecto positivo de producir movimientos separatistas con los mismos principios utilizados por los gobernantes. El separatismo de Quebec en la historia corriente es es un ejemplar que sigue este principio "colonizador-colonizado". Es decir que el colonialismo en el sentido contemporáneo se liquida a sí mismo.

Ramiro de Maeztu cuando escribió que Rizal no era pensador , pues, en cierto sentido, fue correcto porque en verdad, Rizal no pudo descifrar objetivamente el concepto del nacionalismo en el sentido arguido en el parrafo arriba. Rizal fue emocional, demasiado metido en el fuego del nacionalismo en vez de la idea correcta del nacionalismo. Su fuego patriótico, normal para un joven como el, muerto a una edad temprana de 32 anos, casi parallelo al martirio y muerte de Jesucristo o de Che Guevara casi a la misma edad, fue resultado de un romanticismo de esa época, es decir, el nacionalismo histórico europeo, aumentamos aquí, la educación clásica bajo los jesuitas , además de sus estudios y viajes por toda Europa:

...it was through the mediation of Spain in part that the ideas of human equality, civic freedom and the rule of law, ideas Hellenic and Christian in origin, became an integral part of our national culture. One does not have to read very extensively in Rizal and his associates to realize that their rejection of colonialism had for its theoretical base not an Asian but a Western world view.

La responsabilidad del escritor en la sociedad contemporánea filipina
En el último número, hemos visto que Romulo ,al dirigir sus palabras a la juventud filipina, destaca la importancia de la prensa. Inspira a los escritores universitarios a que escriban y publiquen sus ideas con el fin de cristalizarlas en los anales de la historia de Filipinas como guia después a las generaciones venideras. De la Costa es más enfático cuando dice a los escritores filipinos que el escribir es una obligación, un deber a la sociedad filipina. Refiere particularmente a los historiadores filipinos que deben escribir la historia de Filipinas y reinterpretarla de una manera filipinocéntrica para, en fin, llegar al eje de la identidad filipina por nosotros mismos.

Es menester preguntar cuestiones como: ¿Tenemos nosotros los filipinos, como pueblo, una experiencia común, una identidad cultural? ¿Hay algo filipino en la diversidad cultural que hemos absorbido de los malayos, indonesos y otros pueblos asiáticos? ¿Que identidad cultural existe en el filipino con las influencias asiáticas y occidentales que se han interpentrado en nuestra cultura?

Según de la Costa, estar en medio de lo occidental y oriental es una situación incómoda:

This makes us profoundly uncomfortable. It is only natural that it should. We feel that we must belong somewhere, and that this shold be where we belong both geographically and racially. We must be Asians; and yet we cannot get around the fact that both the form of government and the legal system under which we have elected to live are Western; that our two principal religious faiths, Christianity and Islam, originated in the West; that our art forms are heavily influenced by Western models; that we are far more familiar with Plato than with Confucius, with Shakespeare than Mahabharata; and that when we have anything to say of some complexity, something requiring both precision and nuance of statement, we are compelled to say it in a Western tongue.

Parece lamentable esta situación de que habla de la Costa, que los filipinos, geográficamente asiáticos, son occidentales en lengua, en cultura, en diferentes modos de ser.

Los nacionalistas "falsos", como describiría con mucha razón el hispanista y académico filipino, Guillermo Gomez Rivera, defenderían el hecho de que los filipinos debieran ser más asiáticos, y que la identidad filipina tiene su verdadero fondo en el substrato malayo, y si se nos despojamos de esta diversidad cultural, llegaremos a nuestra verdadera identidad cultural.

Pero, ¿es esta suposición aceptable? ¿No tiene más sentido nuestra identidad basada en nuestra diversidad? ¿Por qué es necesario ser asiático u occidental? Es peculiar y contrario a la opinion general, pero ¿qué es lo que nos impide ser occidente y asiático a la vez? ¿Por qué defender la actitud aristotélica de que todas las cosas debieren ser en un orden ideal cuando en realidad, las cosas no están siempre en orden?

Tendríamos que enfrentarnos con la situaciona actual en lo que somos y en cuanto vivimos: una nacion de orígenes malayos, estructurados socialmente en un modelo básicamente indonesio, con mucha infusión de sangre y actitudes chinas, pero con herencia cultural en parte española y en parte anglosajona. Los filipinos somos todo esto.

El problema de la identidad aún no esta resuelto, aun aceptando la diversidad como esencia de nuestra cultura, porque la diversidad se opone evidentemente a la identidad. ¿Pero es posible obtener esta identidad por una síntesis de los elementos de nuestra diversidad? Muchos aseguran que, en nuestro caso, no sería posible porque lo que pasaría despues es caernos en un tipo de esquizofrenia, o una enfermedad de sicosis mental por haber retenido tantas culturas diversas; y hay aquellos que creen que la sociedad filipina se encuentra en el momento actual con esta enfermedad.

¿Es posible una sintesis? Y si es posible, ¿como obtenerla? De la Costa responde:

The only way to achieve it is to live it, and live it consciously. It is to our writers that we must look first and foremost, for that gethering of all our diverse cultural strain in one common remembered experience. This means that they must have long memories, memories reaching back to the origins of our society. For we are what our past has made us; we must know it to know ourselves. Nor can this knowledge be merely academic, a dull affair of dates and scholarly footnotes. It must be a vital knowledge; an experience imaginatively relived; in the celebrated phrase of Michelete, a "resurrection of the flesh". The facts, the bare bones of our history, these we may safely trust our historians to collect; but only our writers can bring them to life again.

La objetividad es siempre clave y obligatorio para cualquier escritor, y en particular a los escitores e historiadores filipinos. Es fácil caer en la subjetividad, en un nacionalismo emocional igual que Rizal y Bonifacio. No es propio ver la historia filipina desde el punto de vista española o norteamericana porque estos hisoriadores occidentales escribieron para sus países. En realidad, es difícil ser objetivo. Ahora bien. Si pudiésemos llegar a esa madurez que todavía no llegamos a entender porque encima del caos y los debates emocionales sobre cómo ver la historia filipina en una luz objetiva, caemos en un abismo de ciega emoción, cuando en realidad, el historiador objetivo debiera seguir el camino de la verdad. La búsqueda de la verdad, la busqueda de la identidad verdadera filipina, en una historia objetiva.

Y en las palabras del jesuita de la Costa, ésta es precisamente la funcion del escritor--buscar la verdad y comunicarla, comunicar la experiencia pasada:

It is the function of the writer as artist to provide his community with a special kind of pleasure through the medium of speech. This pleasure consists in the sharing of remembered experience, and through the sharing, an increased awareness of what we are and should be, both individually and together. Here in the Philippines, the very richness of our social experience, the divesity of our cultural traditions, creates a problem of synthesis. This synthesis can be achieved, but only if our writers will enlarge our consciousness and refine our sensibility so as to embrace and apprehend not only our present but all our past. Only thus, by discovering what we have been, will we arrive at some measure of understanding what we are and what we may yet be.

Revista Filipina (Tomo I N° 3 Invierno 1997)



REVISTA FILIPINA
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Una Revista Trimestral de la Literatura Hispanofilipina
Tomo I N° 3 Invierno 1997-1998
Director: Edmundo Farolán
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En el número de noviembre y diciembre de La Guirnalda Polar , se publicaron dos artículos sobre el "chabacano" filipino. He aquí otro artículo dando un poco más de perspectiva sobre este dialecto filipino que aproxima al español más que a los otros dialectos filipinos.

El Chabacano en una lección breve
Por Antonio Ma. Nieva
(Traducción por el finado Sr.Ramón Fernández Pasión)


El periodista Antonio Ma. Nieva que falleció este año en Manila, era de Zambaonga. Ademas de ser un periodista con muchos años de experiencia. Nieva era publicista y director de su propia revista en inglés. Poco antes de su muerte, pensaba publicar un semanario suyo en chabacano. Nieva ha recibido varios condecoaraciones y honores por sus muchas obras literarias. Ha sido presidente de la National Press Club y conocido por su actividad pro-obrera y defensor de los pobres. Durante el regimen de Marcos le sospecharon de comunista y le encarcelaron por varios meses. Al salir de la carcel, reanudó su vida periodística estando aun el gobierno bajo la dictadura de Marcos. Su columna "The Passing Scene", se publicaba en el Bulletin Today, uno de los diarios filipinos en ingles. Cuando se metió de duro en los asuntos de del sindicato laboral, dimitió su puesto y dejó de escribir su columna. Después se hizo corresponsal de una Agencia de Prensa extranjera. El Chabacano, la lengua vernácular de Zamboanga y otros puntos rurales de las Islas Filipinas, se ve, desde luego, que no es el castellano correcto. Ningún periodista, se ha interesado tanto por el estado del chabacano como el Sr. Nieva. He aqui unos fragmentos de su artículo sobre el chabacano que fue publicado en Nueva Era, un semanario filipino en castellano, el 21 de enero de 1989.--R.F.P.

Tiempo futuro. "Ta comé yo o yo ta comé. (yo comeré). Los pronombres generalmente usados con estas formas de verbos chabacanos son: Primera persona, singular: "YO". Segunda persona, singular: "TU "USTE", "VOS" o "EVOS". Tercera persona, singular" "ELE". Primera persona plural: "CAMO" o "KITA" Segunda persona plural: "CAMO" o "USTEDES, tercera persona plural: "SILA".

Miren si pueden comprender esta oración: "Camé ta baila mientras sila ta toca música (nosotros bailamos mientras ellos tocan múisca). ¿ Cosa man camo ay vistí luego? (¿Qué ropas vas a usar luego?) En chabanco no hay género.

No hay masculino, feminino o neutro. Cuando se trata de pronombres personales y adjetivos es el imperio de los hombres-- todo es masculino.

Miren estas oraciones: ¿Quien aquél mujer? (¿Quien es aquella mujer?). Bonito "se tela" (Esa tela es preciosa). "Saca aquel libro". (Saca aquel libro). Estas oraciones tienen sus géneros sobreentendidos.

Igualmente en número, como se sabe y se usa en los lenguajes modernos esta claramente ausente en chabacano.

Personas y objetos existen o toma solamente la forma singular sin la "S". Entonces uno dice: "El bata." (El niño o el bebé) La forma plural se hace anteponiendo la palabra 'Mana (en Tagalo, 'manga' o 'mga'); por lo tanto: "El mana nana y tata de mana bata ya mira el belada." (las mamás y los papás de los niños ya han visto la función).

Hay algunas materias (muy pocas) que no me he molestado tocar. Pero cualquier estudiante del chabacano podrá aprenderlo mientras lo va usando y desarollándolo concienzudamente; quizas sin ningún esfuerzo de su parte mientras lo vaya usando cotidianamente. Despues de todo, esto se trata de una sola lección de este dialecto basado del castellano y se hace sin esfuerzo ni dolor. Ademas, usted no me paga "ni un centímo para enseñarle el curso." 'Si tiene pa vos reclamo, man mirahan ya lang kita luego na detrás del iglesia para mar golpe-golpe.' (Si aun tienes algo mas que quejarte, vamos a encontrarnos detras de la iglesia y allí nos vamos a golpearnos.'


NUEVO LIBRO SOBRE FILIPINAS

Brian Barkes, un filipino, estudiante posgraduado de York University en Toronto, me llevó la atencion de una reciente publicación en Madrid titulada LA NACION SOÑADA: CUBA, PUERTO RICO Y FILIPINAS ANTE EL 98, por Consuelo Naranjo Orovio, Miguel Ángel Puig-Samper y Luis Miguel García Mora (editores): Ediciones Doce Calles, Aranjuez (Madrid), España, 1995. Aún no he tenido la oportuidad de leer este libro, pero según Barkes, es un libro bastante grueso y comprehensivo que incluye secciones sobre las economías de estos países, una perspectiva histórica de la guerra de 98, la política colonial, la construcción y búsqueda de identidad de estas naciones, y otros estudios estratégicos. Incluidos también son artículos escritos por cubanos y portorriqueños, y artículos sobre Filipinas y las Islas Marianas. Pero los editores no han incluido escritores filipinos en este volumen. --E.F.


Antología de la Literatura Filhispana

El profesor Manuel García de la Universidad de Nueva Orleans en EE. UU. y el hispanista norteamericano Brooke F. Cadwallader están preparando una nueva antología de la literatura hispanofilipina. Esperamos ver esta antología en las librerías y bibliotecas muy pronto.


LA BÚSQUEDA DE LA IDENTIDAD FILIPINA
por Edmundo Farolán Romero

SEGUNDA PARTE


CARLOS RÓMULO: IDENTIDAD Y NACIONALISMO

Carlos Rómulo es una de las figuras más importantes de Filipinas. Fue presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas y Embajador de Filipinas en los EE.UU. Desempeñó el cargo de Ministro de Educación, Ministro de Asuntos Exteriores, y Presidente de la Universidad de Filipinas.

Su libro Identity and Change: Towards a National Definition lo dedica a a juventud filipina con estas palabras:

To the generation of Filipino youth whose incessant response to nationalism is here solicited, this book is dedicated to remind them that "not all were asleep in the night of our ancestors".

En la introducción de este libro, afirma:

Nationalism in the Philippines, for better or for worse, is an expatriate affirmation. It was so in the 19th century with Rizal, del Pilar, and López Jaena, and the rest of the Reformist Group. Then, in the 20th century, it was the central politics of those Filipinos within the country but who somehow felt that its culture and government were not our own.

Este sentimiento existe en la mente de la juventud que se pregunta: <<¿Qué es Filipinas cuando su cultura es española, y su gobierno, norteamericano?>>

En su primer capítulo, : <<¿Quién es el filipino?>> Rómulo responde:

The effort to fix the Filipino identity sometimes results in the compression of clichés. We have heard it spoken that the Filipino is an "amalgam of East and West". This suggests a gelatinous quality, and a mixture of impurities. The metaphor is grotesque but embarrasingly approximate; we retrogress, we personify. Not the character of Doña Victorina who, in Rizal's novel, indeed an amalgam of East and West, is an energetic superficiality of colonial quackery!

Rómulo ataca al mestizaje filipino, como lo hacía Rizal con su personaje Doña Victorina. Para Rómulo y Rizal, el verdadero filipino es el filipino sin influencias; es decir, el filipino se impurifica en su mestizaje con la amalgamación del oriental y el occidental.

Encuentro este comentario un poco sofomorico y ultranacionalista. Su opinion negativa es, en realidad, lo opuesto. La amalgama del Este con el Oeste no es una cosa vergonzosa, ni es una impureza. La mezcla es progresiva; "mejorar la raza" es un decir que explica la amalga de diferentes razas. En vez de despreciar esto, hay que mirarlo con aprecio, desarrollo y progreso.

Claro que la desventaja de abrirnos demasiado al mundo exterior supondrá el abuso, la explotación y otros males. Pero, ¿para qué verlo así? La inclinación a este punto de vista negativo es señal de un complejo de inferioridad por parte de los falsos y cerrados nacionalistas que cierran sus ojos a la realidad. El hecho es que los filipinos no somos sólo malayos ni orientales sino españoles y norteamericanos; es decir, la mezcla, la "impureza" referida por Rómulo.

¿Qué es, entonces, el filipino? Rómulo dice que si el nacionalismo es, en cierto modo, la conservación de ciertos valores y aspectos nativos, deberíamos conservarlos. Confirma que el filipino en sí, sin influencias de Occidente, es el verdadero filipino:

...the recognition that the term Filipino is a reality far more complex than the seeminglly fixed image of Christian and Western suggestions. It subsumes the Mohammedan reality which we see expressed in our architecture and art motifs... It is from this fact, from the vantage point of original and spiritual source that we must regard or anticipate the idea of change.

La ironía es que Rómulo no menciona el hecho de que España con su arquitectura y arte es definitivamente musulmana. Es decir, Espana, en realidad, es oriental. Quizas mas oriental que los filipinos o los chinos o japoneses por sus raices arabes. Continúa Rómulo diciendo que las fuentes claves del ser filipino son prehispánicos, y la busqueda para la integridad nacional, la sustancia del nacionalismo filipino implica una lucha para recobrar una posición independiente.

Rómulo agriamente comenta que los extranjeros nos alaban por nuestra hospitalidad pero al mismo tiempo, con ironía, nos describen como el pueblo más adaptable en toda Asia. Adaptables por haber sobrevivido a dos régimenes coloniales, pero a pesar de esta flexibilidad de espíritu, el ser filipino no ha perdido su identidad; a pesar de los siglos extranjeros, nunca nos hemos olvidado de ella:

It has also been said that as a people we are imitative. But we laugh at Doña Victorina and bluntly parody the Filipina who assumes a Max Factor appearance or a Hollywood personality. And yet, our historical judgment is hard on those who betrayed the Philippines; we are mean and sometimes unfair on the issue of collaboration; we satirize the Filipino who koins an exclusive club, speaks a foreign language with an imitated foreign accent and regards his surrounding reality in the perpective of Western films of violence.

Pero, ¿por qué somos imitativos? Romulo comenta que los filipinos son así por haber estado colonizada por dos países, Espana y Estados Unidos. Somos adaptables e imitativos, pero otra vez, ¿por qué criticar esta caracteristica negativamente? Estas cualidades son , en fin, buenas. En España estamos mas en casa que cualquier otro oriental porque tenemos mucho de España en nostros. Y en America tambien. Podemos comunicarnos con un norteamericano o sudamericano cuando queremos, y esto no puede hacerlo tan facil un chino o un japones, que no llevan las influencias de las lenguas y culturas hispanicas y anglosajonas. Pero a la vez, con mucho orgullo Romulo anuncia que el filipino es internacionalista! Pero, claro, si no fuese colonizado, no hubiese sido internacionalista, verdad? Una clara contradiccion en la mentalidad romulesca.

Ademas, para Rómulo, el alma filipina es el alma de los filipinos que lucharon contra los españoles y contra los norteamericanos; es decir, aquellos heroes son los verdaderos filipinos. Han luchado por la libertad, por sus derechos contra España y Norteamérica porque fueron educados en Europa y han estudiado y saboreado el verdadero significado de la libertad. Y otra ironia: si no fuese por la educación extranjera de los reformistas como Rizal, López Jaena, del Pilar y compañía, no hubieran escrito sus ideas de la libertad y la independencia contra los colonizadores y explotadores. Es decir, el filipino es algo más que indio; es el amalgama del occidente, y mas aun el occidente, porque las ideas de la libertad, el hombre libre, etc. procedían de Europa.

Pero Rómulo insiste que el verdadero filipino es el filipino antes de la llegada de los españoles pero por más que queramos aceptar los hechos, Rómulo es definitivamente incorrecto porque la verdad es que la personalidad, el intelecto filipino es una reflexion de Occidente con Oriente. Así es, así existe. Es español aunque no quiera ser español. Las semillas, los gérmenes españoles están clavados en su ser. España ha dejado una huella en la existencia filipina. Norteamerica ha llevado y dejado la lengua, unos sistemas, economicos, educativos, etcetera aunque no tan profundas como las huellas dejadas por España pero hay que aceptar que somos un poco anglo-sajon en ese sentido.

Y el filipino prehistorico, sea el malayo integrado con el chino o el japonés, el musulmán...si, somos todos filipinos pero incompletos si no incluimos a España.

When we write of national identity, we know only too well that our intellectual and political history is not just an accretion of incomprehensible art movements or manifestoes of unassimilated non-conformists, or, as has bee said of political history of Europe, "a series of regal insanities." Our intellectual and political past offers sober consideration, since our consciousness as a Filipino peoplle is precisely organized around these physical and intellectual data of history.

Aqui Rómulo dice que la política de nuestro pasado es importante cuando escribimos sobre nuestra identidad nacional: los datos de la historia nos hacen más conscientes de nuestro ser filipino. Estas declaraciones están hechas particularmente a la juventud filipina que piensa en una política sin influencia del mundo exterior. Estas palabras de Rómulo están dirigidas precisamente a esa juventud; nuestra historia ha sido una serie de influencias de Occidente, Europa y América; el Derecho filipino está basado en el Deresho español y nuestro sistema jurídico es norteamericano en sus orígenes.

Hablando de la conciencia de unidad que deberíamos tener, dice lo siguiente:

When he [Rizal] joined the Philippine community in Barcelona for the first time, he suggested the idea of writing a book about the Philippines, in the hope that perhaps such a project would do well to integrate the consciousness of the Filipino people into a sense of unity, into a recognition of a singular identity, apart from their dispersed notion of themselves in terms of region, common misfortunes, or class. The idea of nationality that Rizal conceived, which forms the central unity of his thought system, needed this consciousness of unity.

La historia se repite; Rizal recibió una respuesta negativa a su petición de escribir ese libro. Esta falta de unidad que caracteriza al filipino es todaví un problema. Acaso Filipinas, un archipiélago, con la población esparcida en islas, favrezca la desunión, geográficamente hablando. Otro factor es la barrera linguística, que procede de la desunión geográfica: Filipinas tiene muchos dialectos y la falta de comunicación resulta en esta desunión del pueblo filipino.

Además, los filipinos son como los españoles. El regionalismo afecta la unión hispánica: los vascos son vascos, los catalanes son catalanes, y no quieren ser españoles, o más bien, castellanos. Filipinas también tiene el mismo problema: los ilocanos forman un grupo distinto de los tagalos y de los visayos. Cuando están fyera del país, son todos filipinos y están unidos como los españoles. Pero cuando el número crece, lla unión desintegra. En los EE.UU., por ejemplo,hay muchos filipinos y precisamente, la razón de que no haya bastante unidad se debe al regionalismo. Acaso este sea un problema universal: al filipino que está en Filipinas no le importa mucho el problema de la Filipinidad; se siente más filipino, es decir, más consciente de su nacionalidad cuando está fuera de su país.

Rizal habló de una más fuerte identidad cultural por el lazo entre las relidades orientales mezcladas con la de España. Rizal acepta la vinculación de Filipinas con España, a pesar de su nacionalismo que llega a lo anti-español. En cierto modo, España nos ayudó a unirnos con el cristianismo. Y América, con la lengua, ahora hablada en las escuelas como medio de comunicación. Filipinas está unida en cierto modo, excepto por pequeños problemas regionales y por otro del que ahora veremos: el problema de hundirse tanto con la mala fortuna, y mas si la ocurencia es frecuente. Por ejemplo, en un curso académico, la tendencia es que los que reciben notas bajas, se agrupan entre sí para participar en la mala fortuna y consolarse a sí mismos. No progresará ese grupo: cada vez que hayan exámenes, dirán <> , no estudian, no aprueban, y no les preocupa porque dirán: pues, mis compañeros tampoco aprobaron.

Esta actitud falta el individualismo que ha resultado en el progreso de las naciones occidentales. No niego la necesidad de la cooperativa en una comunidad con tal que el lider de esa comunidad es positivo y dinámico; es decir, un lider de una comunidad de individuos pero al mismo tiempo con el espíritu del <> donde cada uno con actividad propia trabaja para un fin común. Este es el verdadero camino hacia el progreso en vez de la actitud de compartir la mala fortuna con otro.

En un episodio del su novela Noli me tangere, Rizal presenta a dos arquetipos: Ibarra el español y Elias, el indio filipino. En el famoso diálogo entre los dos, Ibarra dice <> y Elias contesta <>.

Interesante y breve polémica...

La situación política en el s. XIX fue tal que las colonias españolas en Latinoamerica y Filipinas empezaron a rebelar contra la dominación española porque los ilustrados de estas colonias que luego se independizaron de España para formar sus propias repúblicas fueron influidos por el espíritu de <> de la revolución francesa de 1792.

El movimiento feminista de la revolución francesa encabezado por Madame deFarge influyó a Rizal que luego dirigió, en una de sus publicaciones, una carta a las mujeres de Malolos. Exhortó a las mujeres filipinas de desarrollar su capacidad intelectual para que sus hijos no tengan la mnetalidad colonial. Inspiraba a las mujeres a estudiar y educarse no para sí mismas sino para sus hijos: enseñarles el camino de la libertad e inspirar la luz de la verdad.

En conjugación con Rizal, Rómulo dice que para asegurar nuestra identidad nacional, deberíamos cambiar nuestra actitud:

We are now more than ever confronted with the inevitable "liberal hour"...We can start by regarding the inevitability of progress itself, and instead of lagging behind, try to approximate the pace of its historical movement.

La importancia de la Prensa para una definición nacional

Este tema, quizas, es el tema central de la tesis romulesca en este libro. Dedica el libro a la juventud filipina, y este capitulo está dirigido a los jovenes filipinos, particularmente a los universitarios. Según Rómulo, la juventud universitaria es la que mas podría expresar la posición del nacionalismo filipino:

Part of the task is to build an enduring culture and a civilization. This should be attended to also by the youth who are in a position to enrich thought and national expression because of their university and college training...The campus writer is a modern phenomenon and it would be a good thing if the intellectual and cultural renaissance in this country were to be initiated in our universities in the same way that our intellectual tradition was formed by Filipino students in exile in some European countries.

El renacimiento cultural de una nación empieza con los escritores universitarios, un nuevo fenómeno del mundo moderno, según Rómulo, y dice que los famosos escritores hoy de Filipinas empezaron en las aulas universitarias. Continúa diciendo que la prensa podría influir a la juventud en crear una filosofía del nacionalismo:

Each generation needs a philosophy...or leave a semblance of it...a great and substantial system of thought, ethics, manners, and morals. The Filipino press could serve as the vehicle for this: the permanent witness of the activities that its generation has done towards creating a world. This generation has yet to define its philosophy and state its projects.

Rómulo escribió esta tesis hace mas de treinta años y viendo la prensa hoy día Rómulo "will turn in his grave", como diría en inglés. Es decir, la filosofía de la generación filipina hoy día sigue el comercialismo internacional. Todo se hace ahora por el "almighty dollar", o sea, con tal que se venda el periódico, no importa el contenido. Y eso es todo lo que ahora se ven en los periodicos filipinos guiados por el sistema tabloid del sensacionalismo: todo lo malo de la prensa norteamericana--chismes, sexo, mentiras, violencia--temas que salen del idealismo inculcado en el ambiente universitario.

La crisis existe hoy día porque la transición de este idealismo universitario hacia la realidad de los "hard knocks" de las calles ha resultado en esta crisis. Este salto radical y abrupto mata al espíritu y resulta en una intranquilidad emocional en la juventud filipina. Además de la situación global en esta recesión económica, el joven filipino tiene que batallar espiritualmente con su identidad histórica.

Pero con los cambios hoy día, estos problemas ya son triviales. Los computadores, el fax machine, el modem internacional, la instantánea comunicación telefónica, el satelite, la telecomunicación en general--todo esto ha cristalizado un ser mundial, en vez de las limitaciones nacionales. Es decir, no importa ser canadiense, ni filipino, ni espanol--todos pertenecemos a este mundo--somos seres mundiales y ya no existen barreras nacionales.

La prensa y su extensión, la televisión, nos han convertido en seres internacionales.

Este es el nuevo despertar, y la agonía que transcurre alrededor del mundo es como seguir el eje de la libertad que Rizal anhelaba en s. XIX. Al acercarnos hacia el s. XXI, ¿qué nuevas sorpresas figuran en el porvenir? Cuando Wells predijo los aviones, telefonos, y television ¿quién le hubiera creído?

La prensa, y ahora, el internet--los escritores tienen que escribir porque sus escritos son testigos permanentes de las actividades de su generación. El escritor, mano a mano con la prensa, tiene que publicar los sentimientos y acontecimientos de su generación para que las generaciones futuras sepan de las luchas, quizas absurdas, y pensaminetos, quizas cómicos, de sus antepasados.


(Continuamos en el próximo número con las ideas del escritor jesuita Horacio de la Costa sobre la identidad filipina.)

viernes, julio 24, 2009

Revista Filipina (Tomo I N° 2 Otoño 1997)



REVISTA FILIPINA
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Una Revista Trimestral de la Literatura Hispanofilipina
Tomo I N° 2 Otoño 1997
Director: Edmundo Farolán

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He recibido, en las últimas semanas, varias cartas de muchos jóvenes filipinos en EE.UU. y aquí en Canadá, dando sus opiniones sobre la literatura hispanofilipina, y el interés de muchos en buscar sus raíces hispánicas.

En 1967, en Madrid, estudiaba un curso para profesores de español en el Instituto de Cultura Hispánica, y escribí una tesis sobre la búsqueda de la identidad filipina, tomando escritos de varios escritores españoles y filipinos, tratando de encontrar una síntesis, una conexión del filipinismo frente al hispanismo.

Pues aquí en este número incluyo fragmentos de aquella tésis, para estos jóvenes filipinos que me han escrito sobre las raíces nuestras en la hispanidad.


LA BÚSQUEDA DE LA IDENTIDAD FILIPINA
por Edmundo Farolán Romero


INTRODUCCIÓN

El intento de esta serie de ensayos es buscar un clave central, entre cuatro autores--dos filósofos españoles: Manuel García Morente y Ramiro de Maeztu; y dos filipinos, el político Carlos P. Rómulo y el jesuita Horacio de la Costa--y analizar cómo estos autores llegan a un eje central del tema de este libro sobre la busqueda de la identidad filipina.

Es un trabajo de síntesis de la obra de estos cuatro autores para contestar a la pregunta: ¿qué es el filipino?

I. García Morente y La Hispanidad

El tema central de los escritos de Manuel García Morente es la nacionalidad hispanista. Los terminos mas usados y mas significantes en sus escritos son nacion, estilo, caballero cristiano los cuales refieren a la idea de la hispanidad.

García Morente dice:

Ese suelo, ese idioma, es sangre, las formas que todo eso tiene, la manera de convivir los hombres en ese territorio, el idioma de esos hombres, el modo de expresarse, las costumbres, los monumentos, las instituciones, todo, en suma, lo que se contiene visible o invisible en el vocablo España, todo eso es producto concreto del espíritu hispánico, todo eso es el cuerpo mismo de la nacion. Pero, ¿cuál es su alma, cuál es su esencia?

Las dos preguntas que hace son claves y vitales para nuestra pregunta, ¿qué es el alma filipina?

Continúa Morente: La nación es una creación del hombre. Pero eso...supera infinitamente toda naturaleza...como la sangre, la raza, el territorio, el idioma...Ha de buscarse en un acto espritual.

Aprovechando ahora esta idea para la Filipinidad, como él lo hace brillantemente para la Hispanidad, insisto: ha de buscarse la identidad filipina en un acto espiritual.

La palabra <> entra en juego cuando Morente describe que <>. Continúa explicando su interpretación de estilo al hablar de <> ; o sea, todo lo que hace el español--el hecho de que lo hace--es ese cierto <>, según Morente.

Morente sígue con la pregunta: ¿Qué es estilo?

...es la imagen ideal del ser humano que quisiéramos ser; es la imagen del hombre absolutamente valioso, infinitamente <>, del hombre perfecto. Esa imagen transcendente e inmanente al mismo tiempo, esa imagen invisible, pero presente en todos los momentos de nuestra vida, ese nuestro <> que acompaña de continuo a nuestro <> real y material, está siempre a nuestro lado, en todo acto nuestro, en todo esfuerzo, en toda obra; e imprime lla huella de su ser ideal a todo lo que hacemos y producimos. Esa huella indeleble es el estilo.

La hispanidad en su totalidad cristiana es verdaderamente irrefutable; y todo lo que dice Morente refleja este espíritu cristiano.

Limitada la idea de estilo a la Hispanidad, se pregunta, ¿Cuál es el estilo hispánico? Y proyectada la idea de estilo a la Filipinidad, del significado del ako'y pilipino.

Morente sigue diciendo que <>.

El <> juega un papel muy importante en la filosofía morentiana: <>.

La palabra <> es una clave morentiana. Dice: <>.

La clave quijotesca del paladín caballeresco es muy eminente en la filosofía morentiana. La influencia hispánica en Filipinas llevó consigo esta espiritualidad quijotesca; los valores filipinos reflejan el caballerismo cristiano que forma el eje central en la filosofía morentiana.

II. Ramiro de Maeztu y La Defensa de La Hispanidad

En su Defensa de la Hispanidad, Maeztu tiene un capítulo titulado <>. Aquí, escribe sobre Rizal:

Rizal era un artista bastante completo: poeta, novelista, pintor, escultor y también músico. Pensador no lo era. De haberlo sido, se habría preguntado de dónde había venido su espíritu, la justificación de su deseo y pretensión de que su país, Filipinas, figurara en el concierto de las naciones libres y soberanas de la tierra, y de que su raza, la tagala, fuera también una de las razas gobernantes.

En el mismo apartado, escribe sobre Aguinaldo:

Hace poco, Aguinaldo, que peleó por las ideas de Rizal, empezó a revelar el secreto, cuando escribió <>

Rizal reflejó en sus escritos que el reino español en Filipinas fue un régimen de la edad oscura y medieval, la extensión de la Inquisición española. Mientras Europa ya disfrutaba de la edad de la industrialización, España y sus colonias todavía estancaban en el ambiente medieval. Pero a pesar de esto, Rizal no era anti-hispanista; fue más bien anti-clerical, porque veía que los clérigos hicieron que España regresase en su modo medieval en vez de seguir adelante con el resto de Europa. Y Filipinas, controlado por los frailes, fue para Rizal, educado en Europa, iba yendo un paso atrás en cada momento.

En sus sentimientos progresistas, Rizal no podía más vivir en un mundo encerrado por leyes de la edad oscura. Después de estudios en Alemania, España y después de sus viajes alrededor del mundo, no podía más tragar la barbaridad medieval que aún existía en Filipinas, su querida <> controlada por los frailes.

En el caso de Aguinaldo, a pesar de las luchas sangrientas contra los "últimos de España", mantenía un gran respeto a la caballería y honestidad de los españoles en batalla. Desafortunadamente, tenía que luchar contra los "malvados gringos" poco después de ganar la independencia filipina por una traición que los norteamericanos hicieron contra Filipinas.

Pero historicamente, no fue traición; fue el Tratado de París y los altos burócratas españoles que no hicieron caso del reconocimiento de la independencia filipina en Kawit, Cavite el 12 de junio de 1898. Y en este tratado, que fue firmado el 10 de diciembre de 1898, España vendió Filipinas por veinte millones de dólares a los Estados Unidos como si fuese propiedad, colonia suya todavía.

Y por eso, Aguinaldo en su frustración y disgusto, vio que España, entre los dos males, todavía era más honrada que los Estados Unidos, a pesar de que los altos burócratas españoles jugaron una mala jugada contra Filipinas. Juego de los imperios, y en este caso, los Estados Unidos que acababa de derrotar a los españoles en Cuba, Puerto Rico y Filipinas; el gran imperialista America que aparecía dar reconocimiento a los pequeños paises indefensibles, pero en realidad, ¡los controlaban como títeres teatrales!

Y la traición norteamericana es lo que disgustaba a Aguinaldo el resto de su vida y por eso clamaba 'Querida Espana, madre de Filipinas'.

Cuando Rizal habló de la libertad en sus novelas, insinuando que si España no había podido darla a Filipinas porque no estaba aún preparada para gobernarse, Ramiro de Maeztu, con tono distinto, dice <>.

Sí, que espiritualidad, que razonamiento profundo y a la vez sencillo porque en realidad, somos todos iguales, seres humanos, pero all llegar la avaricia, el poder, el imperialismo, ya entramos otro nivel--la desigualdad donde ya existen dos niveles--el patron y el esclavo, el administrador, y el administrado, el gobernante, y el gobernado; en fin, el conquistador y su esclavo, el vencido. Y así fue la historia humana de guerras y fuerza donde el vencedor controla el destino de los vencidos. La obra Farsas Contemporáneas de Antonio Martínez Ballesteros, dramaturgo de Toledo, expresa muy bien esta realidad donde no existe la democracia o la igualdad de la raza humana. Hay siempre los que gobiernan, y hay siembre los que tienen que ser dominados por los gobernantes.

Y así ocurrió en Filipinas. Un país insignificante politicamente donde los grandes imperios España y Estados Unidos jugaron de titeres a sus colonias.

Maeztu habla de la patria como espíritu, y por ello, necesariamente libre:

...la patria es espíritu, y por ello, necesariamente libre..antes de ser un ser, la patria es un valor y por lo tanto, espíritu..y ante el espíritu, es libre el alma humana.

Son sinónimos patria, libertad, espíritu, y alma humana para Maeztu. Y con estos, affirma el hecho fundamental, la obra más importante de la Hispanidad--el cristianismo:

Yo debiera demostraros ahora que la obra de España, antes que todo, fue la obra de catolicismo...porque España fue un Estado misionero antes que conquistado...si utilizó la espada, fue para que, sin violencia, pasara triunfante la cruz.

Esto parece un poco idealista en el sentido de que la intención fue exactamente lo que Maeztu proponía--una intención misionera. Pero desafortunadamente, la realidad no fue así. Sabemos que históricamente, miles y miles de abusos fueron cometidos por la espada, y por la cruz, los frailes abusaron sus poderes, como vemos reflejados en las novelas sediciosas de Rizal..

Rizal, en sus novelas, criticaba este 'cancer social' representando a los politicos espanoles y a los frailes como bufones incompetentes, resultando en la putrefacción de la sociedad filipina, la causa del cancer que invadía el alma filipina.

Los españoles en Filipinas, en vez de actuar como cristianos, contrahicieron los mandatos cristianos de igualdad de los seres humanos, creando barreras raciales entre indio, o el esclavo sirviente, y el blanco español, o el jefe, el pequeño dios, su salvador.

Esta discriminación racial fue reflejada en El Filibusterismo de Rizal donde, en un capítulo, describe el barco Tabo, el barco del Estado, donde encima están los españoles y los frailes; abajo con la mercancía, están los <> y los mestizos. Tabo representaba simbólicamente al gobierno español en Filipinas, moviendo muy despacio, a pesar de que otros países del mundo movían rápidamente con los cambios de la industrialización y el modernismo:

ora parece que va a triturar los salambaw, escuálidos aparatos de pesca que en sus movimientos semejan esqueletos de gigantes saludando a una antidiluviana tortuga.

El sentido de la palabra <> en Rizal expresa esa condición del lento progreso del gobierno español en Filipinas. Escribe sobre el silbato de este barco-tortuga:

El silbato chilla a cada momento ronco e imponente como un tirano que quiere gobernar a gritos, de tal modo que dentre nadie se entiende...

Su estilo, ironía, y simbolismo refleja las condiciones durante el régimen español en aquel tiempo: los españoles gobernaban con gritos que causaban temor y que nadie comprendía. Rizal en esta novela y mas aún en El Filubusterismo, su segunda novela, ataca el idealismo extremo que muchos atribuyen a España en Filipinas. Es verdad que España trajo el cristianismo, la obra máxima, según Maeztu, pero también defectos, como en toda obra humana. Y no se echa la culpa a Madre España sino a los españoles enviados por ella con toda buena intención a gobernar a Filipinas de una manera digna de la verdadera hispanidad.

Pero comparando a España con otros países colonizadores, los ingleses a los indios de America y a los hindúes--los holandeses a los malayos--los franceses a los árabes, España fue mas humano:

La civilización filipina es obra de nuestras órdenes religiosas..Santo Domingo..Santo Tomás..Gracias a esta obra de cultura superior, ha sido imposible que los norteamericanos pudieran tratar a los filipinos como los holandeses a los malayos, o los ingleses a los hindúes, o los franceses a los árabes o a los moros.

Maeztu describe el humanismo español:

Este humanismo en una fe profunda en la igualdad esencial de los hombres, en medio de las diferencias de valor de las distintas oposiciones que ocupan y de las obras que hacen, y lo característico de los españoles en que afirmamos esa igualdad esencial de los hombres en las circunstancias más adecuadas para mantener su desigualdad, y que ello lo hacemos sin negar el valor de su diferencia, y aun el tiempo mismo de reconocerlo y ponerlo...a los ojos del español todo hombre, sea cualquiera su posición social, su raza...es siempre un hombre.

(Continuamos en el próximo número con las opiniones de dos escritores filipinos, el jesuita Horacio de la Costa, y el político Carlos P. Rómulo)