Foto cortesía de pinoyhistory.proboards.com.
En este artículo, les presento este siguiente escrito del General Mascardo acerca de los tres sistemas de tortura empleados contra nuestros antepasados por los invasores norteamericanos. Mascardo (también era un gobernador de Cavite y un maestro en la Escuela Normal de Manila) escribió esto para denunciar las brutalidades de los WASP usenses cuando nos invadieron y ocuparon:
En Manila y provincias, regía con todo su rigor la ley marcial. Se registraban torturas, que eran inconcebibles en un ejército civilizado.
EL TORMENTO DEL AGUA: era de dos clases. Una consistía en maniatar a la persona a quien se trataba de someter al suplicio, después de lo cual se la colocaba horizontalmente boca arriba. Una vez en esta posición, se le introducía un hierro cilíndrico entre las mandíbulas, forzándole así a tener la boca desmesuradamente abierta. Después se vertía gran cantidad de agua por la laringe y fosas nasales hasta matar de asfixia al infeliz paciente u obligarle a hacer cualquier declaración que cuando menos justificara la detención de que había sido objeto.
La otra clase se practicaba de la siguiente manera: fijábase una polea sencilla en un arco levantado sobre un pozo de agua. Se suspendía de ella al atormentado con los pies hacia arrib y se le bajaba rápidamente hasta sumergirlo en el agua durante un tiempo más o menos prolongado según la resistencia del paciente, pasado lo cual se le hacía subir de nuevo para sumergirlo otra vez hasta conseguir los resultados arriba dichos.
EL TORMENTO DE AZOTES: consistía en golpear al presunto culpable con el cañón y la culata del fusil en la cavidad torácica, en el abdómen y en todas las partes más sensibles del cuerpo. Si esto no bastaba para obligarle a admitir la acusación contra él formulada, se le sujetaba a una columna y se le comenzaba a azotar con bejucos espinosos hasta rasgarle las carnes y ver completamente despedazados aquellas, matándole de hermorragia en medio de dolores infernales.
EL TORMENTO DEL SOL: consistía en dedicar ducrante el día a trabajos forzados al supuesto reo en la plaza del cuartel americano, sufriendo, con la cabeza descubierta, los calcinantes y mortales rayos del sol tropical, sin darle una gota de agua ni aun después de las comidas.
Cabe destacar que, aunque Mascardo también luchó contra España, no escribió nada difamatoria contra sus enemigos españoles por la sencilla razón de que los militares españoles no eran demoníacos en comparación con sus homólogos WASP usenses.
Tanto que la "Asimilación Benévolo"...

